Capítulo 11
EL PESO Y LA PESADA
Un millón de objetos
Un objeto pesa 89,4 g. Calcule mentalmente cuántas toneladas
pesará un millón de estos objetos.
La miel y el queroseno
Un tarro de miel pesa 500 g. Este mismo tarro lleno de queroseno pesa 350 g. El
queroseno es dos veces más ligero que la miel.
¿Cuánto pesa el tarro?
El peso del tronco
Un tronco redondo pesa 30 kg.
¿Cuánto pesaría si fuera el doble de grueso y la mitad de largo?
Debajo del agua
En una balanza ordinaria hay: en un platillo, un canto que pesa 2 kg exactos, y
en el otro, una pesa de hierro de 2 kg. Yo sumergí con precaución
este peso en agua.
¿Siguen los platillos en equilibrio?
La balanza decimal
100 kg de clavos de hierro se equilibran en una balanza decimal, con pesas
también de hierro, y la balanza se hunde en agua.
¿Se conserva el equilibrio debajo del agua?
Un trozo de jabón
En un platillo de una balanza se ha puesto un trozo de jabón, en el
otro, 3/4 partes de un trozo de jabón igual, y, además, una pesa
de 3/4 de kg. La balanza está en equilibrio.
¿Cuánto pesa el trozo entero de jabón?
Este problema no es difícil. Procure resolverlo mentalmente, sin
recurrir al lápiz y al papel.
Las gatas y los gatitos
Por la figura 207 puede ver que cuatro gatas y tres gatitos pesan 15 kg, y tres
gatas y cuatro gatitos pesan 13 kg.
¿Cuánto pesa cada gata y cada gatito, por separado?
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Figura 207
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Se supone que todas las gatas pesan lo mismo y que los gatitos también
son iguales.
Procure resolver este problema mentalmente.
Las conchas y las cuentas de vidrio
La figura. 208 representa cómo tres cubos de un rompecabezas infantil y
una concha se equilibran con 12 cuentas de vidrio y que, después, la
concha sola se equilibra con un cubo y ocho cuentas.
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Figura 208
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¿Cuántas cuentas de vidrio habrá que poner en el platillo libre
de la balanza, para equilibrar la concha que está en el otro platillo?
El peso de las frutas
Este es un problema del mismo tipo que el anterior. La figura. 209 muestra que
tres manzanas y una pera pesan lo mismo que 10 melocotones, y seis melocotones
y una manzana pesan lo mismo que una pera.
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Figura 209
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¿Cuántos melocotones serán necesarios para equilibrar la pera?
¿Cuántos vasos?
En la figura. 210 puede ver que una botella y un vaso se equilibran con una
jarra; la propia botella se equilibra con el vaso y un plato pequeño; y
dos jarras se equilibran con tres platos iguales que el anterior.
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Figura 210
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¿Cuántos vasos hay que poner en el platillo libre de la balanza, para
equilibrar la botella?
Con una pesa y un martillo
Hay que distribuir 2 kg de azúcar molida en paquetes de 200 gramos.
Sólo se dispone de una pesa de 500 gramos y de un martillo, que pesa 900
g.
¿Cómo conseguir los 10 paquetes de 200 g, utilizando únicamente
esta pesa y el martillo?
El problema de Arquímedes
El más antiguo de los acertijos relativos a pesadas es, sin duda, el que
Hierón II, antiguo tirano de Siracusa, le planteó al
célebre matemático Arquímedes.
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Figura 211
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Dice la tradición que Hierón II encargó a un maestro
orfebre que hiciera una corona para una estatua y ordenó que le
entregasen la cantidad necesaria de oro y plata. Cuando le entregaron la corona
acabada, la mandó pesar, y resultó que pesaba lo mismo que el oro
y la plata juntos que había recibido el orfebre. Pero el tirano
recibió una denuncia, según la cual el maestro se había
quedado con parte del oro y lo había sustituido con plata. Hierón
II llamó a Arquímedes y le propuso determinar las cantidades de
oro y plata que había en la corona recién hecha.
Arquímedes resolvió este problema partiendo de que el oro puro
pierde en el agua la vigésima parte de su peso, mientras que la plata
sólo pierde la décima parte.
Si quiere usted probar sus fuerzas intentando resolver un problema
análogo, suponga que al maestro orfebre le dieron 8 kg de oro y 2 kg de
plata y que, cuando Arquímedes pesó la corona dentro del agua,
pesó aquella no 10 kg, sino 91/4 kg. Determine con estos datos con
cuánto oro se quedó el orfebre. Se supone que la corona es maciza.
SOLUCIONES
1. Un millón de objetos
Los cálculos de este tipo se hacen mentalmente así: hay que
multiplicar 89,4 g, por un millón, es decir, por mil millares.
Multiplicamos en dos veces: 89,4 g X 1000 = 89,4 kg, porque el kilogramo es mil
veces mayor que el gramo. Después, 89,4 kg X 1000 = 89,4 t, porque la
tonelada es mil veces mayor que el kilogramo.
Por lo tanto, el peso buscado es 89,4 t.
2. La miel y el queroseno
Como la miel es dos veces más pesada que el queroseno, la diferencia de
peso 500-350, es decir, 150 g, es el peso del kerosén que cabe en el
tarro (el tarro lleno de miel pesa lo mismo que pesaría si en él
cupiera doble cantidad de kerosén). De aquí deducimos el peso
neto del tarro: 350 - 150 = 200 g. En efecto, 500 - 200 = 300 g, es decir, la
miel es dos veces más pesada que el mismo volumen de kerosén.
3. El peso del tronco
Suelen responder que si el grosor del tronco se duplica, pero su longitud se
reduce a la mitad, su peso no debe variar. Pero esto es un error. Cuando el
diámetro se duplica, el volumen del tronco redondo se cuadruplica,
mientras que cuando su longitud se hace la mitad, el volumen sólo
disminuye hasta la mitad. Por esto el tronco grueso y corto deberá ser
más pesado que el largo y delgado, es decir, deberá pesar 60 kg.
4. Debajo del agua
Todo cuerpo, cuando se sumerge en agua, se hace más ligero: «pierde» en
peso tanto como pesa el agua que desaloja. Conociendo este principio
(descubierto por Arquímedes) podemos responder sin dificultad a la
pregunta planteada en el problema.
El canto de 2 kg de peso ocupa un volumen mayor que la pesa de hierro de 2 kg,
porque el material de aquél (granito) es más liviano que el
hierro. De aquí se deduce que el canto desaloja más volumen de
agua que la pesa, y, por el principio de Arquímedes, pierde dentro del
agua más peso que la pesa. Así, pues, la balanza, dentro del
agua, se inclinará hacia el lado de la pesa.
5. La balanza decimal
Cuando se sumerge en agua un objeto de hierro (macizo), éste pierde la
octava parte de su peso. Por esto, las pesas pesarán debajo del agua 7/8
de su peso inicial, los clavos también pesarán 7/8 partes de su
peso en seco. Y como las pesas eran 10 veces más ligeras que los clavos,
debajo del agua también serán 10 veces más livianas y, por
consiguiente, la balanza decimal seguirá en equilibrio debajo del agua.
6. Un trozo de jabón
3/4 partes del trozo de jabón + 3/4 de kg pesan tanto como el trozo
entero. Pero este trozo entero contiene 3/4 partes del trozo + 1/4 parte del
mismo. Por consiguiente, 1/4 parte del trozo pesa 3/4 de kg, y el trozo entero
pesa cuatro veces más que 3/4 de kg, es decir, 3 kg.
7. Las gatas y los gatitos
Comparando ambas pesadas se ve fácilmente que, con la sustitución
de una gata por un gatito, el peso total disminuye en 2 kg. De aquí se
deduce que la gata pesa 2 kg más que el gatito. Conociendo esto,
sustituimos en la primera pesada las cuatro gatas por gatitos: tendremos
entonces 4 + 3 = 7 gatitos, que pesarán no 15 kg, sino 2 X 4, o sea, 8
kg menos. Es decir, los 7 gatitos pesarán 15 - 8 = 7 kg.
Está claro, pues, que 1 gatito pesa 1 kg y una gata, 1 + 2 = 3 kg.
8. La concha y las cuentas de vidrio
Compare la primera pesada con la segunda. Verá usted que, en la primera
pesada, la concha puede sustituirse por un cubo y ocho cuentas de vidrio,
puesto que lo uno y lo otro pesan lo mismo. En este caso tendríamos en
el platillo de la izquierda cuatro cubos y ocho cuentas, y esto estaría
equilibrado por 12 cuentas. Quitando ahora ocho cuentas de cada platillo no
violaremos el equilibrio. Pero en el platillo de la izquierda quedan cuatro
cubos, y en el de la derecha, cuatro cuentas. Esto quiere decir que un cubo
pesa lo mismo que una cuenta.
Ahora está claro cuántas cuentas de vidrio pesa la concha:
sustituyendo (en la segunda pesada) un cubo por una cuenta, en el platillo de
la derecha, sabemos que la concha pesa lo mismo que nueve cuentas de vidrio.
Este resultado es fácil de comprobar.
Sustituya en la primera pesada los cubos y la concha, del platillo de la
izquierda, por el número correspondiente de cuentas, y obtendrá 3
+ 9 = 12, como tenía que ser.
9. El peso de las frutas
Sustituimos, en la primera pesada, la pera por seis melocotones y una manzana;
tenemos derecho a hacer esto, porque la pera pesa tanto como seis melocotones y
una manzana. Tendremos entonces en el platillo de la izquierda cuatro manzanas
y seis melocotones, y en el derecho, 10 melocotones. Quitando de cada platillo
seis melocotones, sabemos que cuatro manzanas pesan lo mismo que cuatro
melocotones. De aquí se deduce que un melocotón pesa lo mismo que
una manzana.
Ahora es ya fácil comprender que la pera pesa lo mismo que siete
melocotones.
10. ¿Cuántos vasos?
Este problema puede resolverse por diversos procedimientos. He aquí uno
de ellos.
En la tercera pesada se sustituye cada jarra por una botella y un vaso
(según la primera pesada, al hacer esto la balanza debe seguir en
equilibrio). Sabemos entonces que dos botellas y dos vasos equilibran tres
platos pequeños. Basándonos en la segunda pesada podemos
sustituir cada botella por un vaso y un plato pequeño. Resulta que
cuatro vasos y dos platos pequeños se equilibran con tres platos
pequeños.
Quitando dos platos pequeños de cada platillo de la balanza,
establecemos que cuatro vasos equilibran a un plato.
Por consiguiente, una botella se equilibra (por comparación con la
segunda pesada) con cinco vasos.
11. Con una pesa y un martillo
El orden en que deben hacerse las pesadas es el que sigue. Primero se pone en
un platillo el martillo y en el otro, la pesa y la cantidad de azúcar
molida necesaria para que la balanza esté en equilibrio. Está
claro que el azúcar echado en este platillo pesará 900 - 500 =
400 g. Esta misma operación se repite tres veces más. El
azúcar restante pesará 2000 - (4 X 400) = 400 g.
Ahora no queda más que dividir en dos partes iguales cada uno de los
cinco paquetes de 400 gramos así obtenidos. Esto puede hacerse
fácilmente sin pesas: se va echando el contenido del paquete de 400
gramos en dos paquetes colocados en los platillos de la balanza, hasta que
ésta queda en equilibrio.
12. El problema de Arquímedes
Si la corona encargada estuviera hecha de oro puro, fuera del agua
pesaría 10 kg, y dentro del agua perdería la vigésima
parte de su peso, es decir 1/2 kg. Pero, como sabemos, la corona no pierde
dentro del agua 1/2 kg, sino 10 - 9 1/4 = 3/4 de kg. Esto ocurre porque la
corona contiene plata -metal que sumergido en el agua pierde no la
vigésima parte de su peso, sino la décima. La corona debe tener
tanta plata como se necesita para perder en el agua no 1/2 kg, sino 3/4 de kg,
es decir 1/4 de kg más. Si en nuestra corona de oro puro sustituimos
mentalmente 1 kg de oro por plata, la pérdida que experimenta
aquélla en el agua será mayor que antes en 1/10 - 1/20 = 1/20 kg.
Por consiguiente, para que resulte la pérdida de 1/4 de kg más de
peso, hay que sustituir por plata tantos kilogramos de oro como veces 1/20 de
kg está contenido en 1/4 de kg; pero 1/4 : 1/20 = 5. Por lo tanto, la
corona tenía 5 kg de plata y 5 kg de oro en vez de 2 kg de plata y 8 de
oro, es decir, 3 kg de oro habían sido substraídos y sustituidos
por plata.
Quitando dos platos pequeños de cada platillo de la balanza,
establecemos que cuatro vasos equilibran a un plato.
Por consiguiente, una botella se equilibra (por comparación con la
segunda pesada) con cinco vasos.
13. Con una pesa y un martillo
El orden en que deben hacerse las pesadas es el que sigue. Primero se pone en
un platillo el martillo y en el otro, la pesa y la cantidad de azúcar
molida necesaria para que la balanza esté en equilibrio. Está
claro que el azúcar echado en este platillo pesará 900 - 500 =
400 g. Esta misma operación se repite tres veces más. El
azúcar restante pesará 2000 - (4 X 400) = 400 g.
Ahora no queda más que dividir en dos partes iguales cada uno de los
cinco paquetes de 400 gramos así obtenidos. Esto puede hacerse
fácilmente sin pesas: se va echando el contenido del paquete de 400
gramos en dos paquetes colocados en los platillos de la balanza, hasta que
ésta queda en equilibrio.
14. El problema de Arquímedes
Si la corona encargada estuviera hecha de oro puro, fuera del agua
pesaría 10 kg, y dentro del agua perdería la vigésima
parte de su peso, es decir 1/2 kg. Pero, como sabemos, la corona no pierde
dentro del agua 1/2 kg, sino 10 - 91/4 = 3/4 de kg. Esto ocurre porque la
corona contiene plata -metal que sumergido en el agua pierde no la
vigésima parte de su peso, sino la décima. La corona debe tener
tanta plata como se necesita para perder en el agua no 1/2 kg, sino 3/4 de kg,
es decir 1/4 de kg más. Si en nuestra corona de oro puro sustituimos
mentalmente 1 kg de oro por plata, la pérdida que experimenta
aquélla en el agua será mayor que antes en 1/10 - 1/20 = 1/20 kg.
Por consiguiente, para que resulte la pérdida de 1/4 de kg más de
peso, hay que sustituir por plata tantos kilogramos de oro como veces 1/20 de
kg está contenido en 1/4 de kg; pero 1/4 : 1/20 = 5. Por lo tanto, la
corona tenía 5 kg de plata y 5 kg de oro en vez de 2 kg de plata y 8 de
oro, es decir, 3 kg de oro habían sido substraídos y sustituidos
por plata.
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