Capítulo Primero
MECANICA
1. La medida de longitud más pequeña.
Cite la medida de longitud más pequeña
.
Una milésima de milímetro, micrómetro
m
m), micra o micrón (
m
), no es la unidad de longitud más pequeña de las que se utilizan
en la ciencia moderna. Hay otras, todavía más pequeñas,
por ejemplo, las unidades submúltiplas de milímetro: el
nanómetro (
h
m) que equivale a una millonésima de milímetro, y el llamado
angstrom (Å) equivalente a una diezmillonésima de milímetro.
Las medidas de longitud tan diminutas sirven para medir la magnitud de las
ondas luminosas. Además, en la naturaleza existen cuerpos para cuyas
dimensiones tales unidades resultan ser demasiado grandes. Así son el
electrón y el protón cuyo diámetro, posiblemente, es mil
veces menor aún.
2. La medida de longitud más grande
¿Cuál es la medida de longitud más grande?
Hasta hace cierto tiempo, la unidad de longitud más grande utilizada en
la ciencia se consideraba el año luz, equivalente al espacio recorrido
por la luz en el vacío durante un año. Esta unidad de distancia
representa 9,5 billones de kilómetros (9,5*1012km). En los tratados
científicos más a menudo se suele emplear otra, que la supera
más de tres veces, llamada parsec (pc). Un parsec (voz formada de par,
abreviación de paralaje, y sec, del lat. secundus, segundo) vale 31
billones de kilómetros (31*1012km). A su vez, esta gigantesca unidad de
distancias astronómicas resulta ser demasiado pequeña. Los
astrónomos tienen que utilizar el kiloparsec que equivale a 1000 pc, y
el megaparsec, de 1.000.000 pc, que hoy en día es la unidad de medida
más grande. Los megaparsec se utilizan para medir las distancias hasta
las nebulosas espirales.
3. Metales ligeros.
Metales más ligeros que el agua. ¿Existen metales más ligeros que
el agua? Cite el metal más ligero.
Cuando se pide nombrar un metal ligero, se suele citar el aluminio; no
obstante, éste no ocupa el primer lugar entre sus «semejantes»: hay
otros, mucho más ligeros que él.
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Figura 1. Prismas de peso igual fabricados de metales ligeros
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Para comparar, en la figura se ofrecen prismas de masas iguales, hechos de
diferentes metales ligeros. A continuación los citamos especificando su
densidad
Aluminio
Berilio
Magnesio
Sodio
Potasio
Litio
|
g/cm
3
2,7
1,9
1,7
0,97
0,86
0,53
|
Según vemos, el litio es el metal más ligero cuyo peso
específico es menor que el de muchas especies de madera (los tres
últimos metales son más ligeros que el agua); un trozo de litio
flota en el queroseno sólo sumergiéndose hasta la mitad. El litio
pesa 48 veces menos que el metal más pesado, el osmio. Entre las
aleaciones empleadas en la industria moderna, las más livianas son:
-
el duraluminio (aleación de aluminio con pequeñas cantidades de
cobre y magnesio); tiene una densidad de 2,6 g/cm3 y pesa tres veces menos que
el hierro, superándolo en resistencia una vez y media
-
el electrón (no se confunda con la partícula elemental de carga
negativa); este metal tiene una resistencia casi igual que el duraluminio y es
más liviano que éste en el 30 % (su densidad es de 1.84 g/cm3).
4. La sustancia más densa.
¿Qué densidad tiene la sustancia más densa que se conoce?
La densidad del osmio, iridio y platino (elementos considerados como los
más densos) nada vale en comparación con la de algunos astros.
Por ejemplo, un centímetro cúbico de materia de la estrella de
van Maanen, perteneciente a la constelación zodiacal de Piscis, contiene
400 kg de masa por término medio; esta materia es 400.000 veces
más densa que el agua, y unas 20.000 veces más densa que el
platino. Un diminuto perdigón hecho de semejante materia, de unos 1,25
mm de diámetro, pesaría 400 g.5. En una isla deshabitada.
He aquí una de las preguntas presentadas en el famoso certamen de Edison.
«Encontrándose en una de las islas de la zona tropical del
Pacífico, ¿cómo se podría desplazar, sin emplear
instrumento alguno, una carga de tres toneladas, digamos, un peñasco de
100 pies de largo y de 15 pies de alto?»
«¿Hay árboles en aquella isla tropical?» pregunta el autor de un libro
publicado en alemán y dedicado al análisis del certamen
organizado por Edison.
Esta es una pregunta superflua, pues para mover un peñasco no se
necesitan árboles: se puede realizar esta operación sólo
con las manos. Calculemos las dimensiones del peñasco, que no se
mencionan en el problema (cosa que no puede menos que provocar sospechas) y
todo estará claro. Si pesa 30.000 N, mientras que la densidad del
granito es de 3000 kg/cm
3
, su volumen valdrá 1 m
3
. Como la peña apenas mide 30 m de largo y unos 5 m de alto, su grosor
será de
1 / (30 * 5) = 0,007 m
es decir, de 7 mm. Por consiguiente, se tenía en cuenta una pared
delgada de 7 mm de grosor. Para tumbar semejante obstáculo (siempre que
no esté muy hundido en el terreno) sería suficiente empujarlo con
las manos o el hombro. Calculemos la fuerza que se necesita para ello.
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Figura 2. Desplome del peñasco de Edison
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Designémosla por X; en la figura la representa el vector AX . Dicha
fuerza está aplicada al punto A dispuesto a la altura de los hombros de
una persona (1,5 m), y tiende a hacer girar la pared en torno al eje O. Su
momento es igual a
Mom. X = 1,5X.
El peso de la peña P = 30.000 N, aplicado a su centro de masas C, se
opone al esfuerzo de empuje y tiende a mantener el equilibrio. El momento
creado por el peso respecto del eje D es igual a
Mom. P = Pm = 30.000 * 0,0035 = 105.
En este caso la fuerza X se determina haciendo uso de la ecuación
siguiente:
1,5X = 105,
de donde
X = 70 N;
o sea, empujando la pared con un esfuerzo de 70 N, una persona podría
tumbarla.
Es muy poco probable que semejante obra de mampostería pudiera
permanecer en posición vertical: la desplomaría un leve soplo de
aire. Es fácil calcular mediante el método recién descrito
que para tumbar esa pared bastaría un viento (que interviene como una
fuerza aplicada al punto medio de la obra) de sólo 15 N, mientras que un
viento no muy fuerte, creando una presión de 10 N/m
2
, ejercería sobre ella un empuje superior a los 10.000 N.
6. Modelo de la torre Eiffel.
La torre Eiffel, toda de hierro, mide 300 m (1000 pies) de altura y pesa 9000
t. ¿Cuánto pesará su modelo exacto, también hecho de
hierro de 30 cm (1 pie) de altura?
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Figura 3. ¿Cuánto pesará semejante modelo de la torre Eiffel?
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Este problema es más bien geométrico que físico; no
obstante, ofrece mayor interés para la física, pues en
física a veces se suelen comparar las masas de cuerpos
geométricamente semejantes. Se requiere determinar la razón de
masas de dos cuerpos semejantes, además, las dimensiones lineales de uno
de ellos son 1000 veces menores que las del otro.
Sería un error craso creer que un modelo de la torre Eiffel, disminuido
tantas veces, tenga una masa de 9 t en vez de 9000 t, es decir, que sea mil
veces menor que su prototipo. En realidad, los volúmenes y, por tanto,
las masas de los cuerpos geométricamente semejantes se relacionan como
sus dimensiones lineales a la tercera potencia.
Luego tal modelo debería tener una masa 10003 veces menor que la obra
real, es decir, sería 1.000.000.000 veces menor:9.000.000.000 /
1.000.000.000 = 9 g. ésta sería una masa insignificante para un
artefacto de hierro de 30 cm de altura. Pero no debemos sorprendernos de ello,
pues sus barras serían mil veces más delgadas que las de la
original, es decir, semejarían hilos, y todo el modelo parecería
tejido de un alambre finísimo, de modo que no hay motivo para
extrañarnos de su masa tan pequeña.
7. Mil atmósferas bajo la punta de un dedo.
¿Podría Ud. ejercer una presión de 1000 at con un dedo?
A muchos lectores les sorprenderá la afirmación de que al manejar
una aguja o un alfiler, se ejerce una presión de 1000 at. Es muy
fácil cerciorarnos de esto midiendo el esfuerzo que se aplica a un
alfiler puesto verticalmente en el plato de una balanza y presionado con un
dedo; esta magnitud será de unos 3 N. El diámetro del área
que sufre la presión ejercida por la punta del alfiler, es de 0,1 mm, o
0,01 cm, aproximadamente; ésta es igual a
3 * 0,012= 0,0003 cm
2
Por lo tanto, la presión correspondiente a 1 cm
2
será de
3 / 0,0003 = 10.000 N.
Como una atmósfera técnica (at) equivale a una presión de
10 N por 1 cm
2
, al introducir el alfiler, ejercemos una presión de 1000 at. La
presión de trabajo que el vapor crea en el cilindro de la máquina
de vapor es cien veces menor. Un sastre, manejando una aguja, a cada rato se
vale de una presión de cientos de atmósferas sin sospechar que
sus dedos son capaces de desarrollar una presión tan enorme. Tampoco se
da cuenta de esto un barbero que hace la barba a su cliente con una navaja de
afeitar. Si bien ésta ataca el pelo con una fuerza de unas cuantas
décimas de N, el grosor de su filo no supera 0,0001 cm, mientras que el
diámetro de un pelo es menos de 0,01 cm; en este caso la presión
ejercida por la navaja afecta un área de
0,0001 * 0,01 = 0,000001 cm
2
.
La presión específica que una fuerza de 0,01 N ejerce sobre un
área tan pequeña es de
0,01: 0,000001 = 10.000 N/cm
2
,
o sea, es de 1000 at. La mano comunica a la navaja una fuerza superior a 0,01
N, por lo cual la presión de esta última sobre el pelo alcanza
decenas de miles de atmósferas.
8. Un esfuerzo de 100.000 at creado por un insecto.
¿Podría un insecto crear una presión de 100.000 at?
Los insectos tienen una fuerza tan insignificante en valor absoluto que parece
extraña la afirmación de que algunos de ellos puedan ejercer una
presión de 100.000 at. No obstante ello, se conocen insectos capaces de
crear una presión mucho mayor. Por ejemplo, la avispa ataca a su presa
clavando en ella su aguijón con una fuerza de tan sólo 10 - 14N,
o algo así. Pero el dardo de este heminóptero es tan agudo que ni
siquiera la técnica moderna, por más sofisticada que sea, puede
crear un efecto semejante; aun los instrumentos microquirúrgicos son
mucho más romos (adjetivo, obtuso y sin punta) que el aguijón de
la avispa. Su punta es tan afilada que ni el microscopio más potente
puede descubrir una «meseta» en ella.
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Figura 4. La punta de una aguja vista en un microscopio de gran aumento, semejaría
la cima de una montaña
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La punta de la aguja, vista en semejante microscopio, en cambio,
parecería la cima de una montaña mientras que el filo de un
cuchillo muy afilado semejaría más bien una sierra.
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Figura 5. El filo de un cuchillo visto en un microscopio de gran aumento
semejaría una sierra
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Al parecer, el dardo de la avispa es el «instrumento» natural más agudo:
su radio de redondeo no supera 0,00001 mm, en tanto que el filo de una navaja
de afeitar muy bien aguzada es no menos de 0,0001 mm y alcanza 0,001 mm.
Calculemos el área afectada por la fuerza de la presión de 0,0001
N cuando la avispa clava su aguijón, o sea, un área de 0,000001
mm de radio. Adoptando, para simplificar, n = 3, obtendremos el siguiente
resultado:
3 * 0,0000012cm
2
= 0,000000000003 cm
2
.
La fuerza que actúa sobre esta área es de 0,0001 N, de modo que
se crea una presión de
0,0001 / 0,000000000003 = 330.000 at = 3,3
´
1010 Pa.
Ejerciendo una presión tan enorme una avispa podría punzar el
blindaje de acero más resistente si su dardo fuera lo suficientemente
tenaz.
9. El remero en el río.
Una embarcación de remo navega por un río, y junto a ella flota
una astilla.
¿Qué le es más fácil al remero, adelantar 10 m a la
astilla o quedar a su zaga a la misma distancia?.
Aun las personas que practican el deporte del remo, a menudo suelen responder
erróneamente a la pregunta planteada: les parece que remar aguas arriba
es más difícil que aguas abajo; por consiguiente, en su
opinión cuesta menos trabajo aventajar a la astilla que quedar a su zaga.
Por supuesto, es más difícil bogar corriente arriba que corriente
abajo. Mas, si se quiere alcanzar un punto que se desplaza con la misma
velocidad, por ejemplo, la mencionada astilla, la situación se torna
distinta. Hay que tener en cuenta el hecho de que la lancha que flota a favor
de la corriente se encuentra en reposo respecto del agua que la lleva. De modo
que el remero maneja los remos del mismo modo que en el agua de un estanque. En
éste da igual bogar en cualquier dirección; lo mismo ocurre en
nuestro caso, encontrándose en medio de agua corriente.
De manera que el remero tendrá que invertir igual cantidad de trabajo,
sin que importe qué es lo que pretende, aventajar a la astilla llevada
por la corriente o rezagarse de ella a la misma distancia.
10. El empavesado de un aeróstato.
Un aeróstato es arrastrado por el viento en dirección norte.
¿En qué sentido se alinea el empavesado de la barquilla?
Mientras el aeróstato se desplaza a favor del flujo de aire, ambos
tienen la misma velocidad: el globo y el aire ambiente están en reposo
uno respecto a otro. Por esta razón, el empavesado deberá colgar
de la barquilla, como sucede en tiempo de calma. Los tripulantes no
deberán sentir ni el menor soplo de aire, aunque sean llevados por un
huracán.
11. Círculos en el agua.
Al arrojar una piedra al agua estancada se forman ondas que se propagan en
torno al punto de caída. ¿Qué forma tienen las ondas que surgen
cuando una piedra cae al agua corriente?
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Figura 6. ¿Qué forma tienen las ondas formadas al arrojar una piedra al
agua corriente?
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Si usted no encuentra la manera adecuada de abordar este problema
quedará despistado y sacará la conclusión equivocada de
que, en el agua corriente, las ondas deben alargarse en forma de elipse o de
óvalo, y estar achatadas en la parte que enfrenta a la corriente. Sin
embargo, observando atentamente las ondas que viajan en torno al punto de
caída de una piedra en un río, nos daremos cuenta de que tienen
forma circular, por muy rápida que sea la corriente.
En esto no hay nada de extraño: analizando detenidamente el
fenómeno descrito concluiremos que las ondas que surgen alrededor del
punto donde cae la piedra, deben tener forma circular tanto en el agua
corriente como estancada. Vamos a examinar el movimiento de las
partículas de agua agitada como resultado de dos movimientos: uno radial
(desde el centro de oscilaciones) y otro de traslación (según la
corriente del río). Un cuerpo que participa en varios movimientos se
traslada, en resumidas cuentas, hacia el punto donde se encontraría si
realizara sucesivamente dichos movimientos. Por tanto, supongamos primeramente
que la piedra ha sido arrojada en un agua quieta. En este caso está
claro que las ondas que surgen son circulares.
Ahora supongamos que el agua está en movimiento, sin prestar
atención a la velocidad y al carácter uniforme o variado de dicho
movimiento, siempre que sea progresivo. ¿Qué pasará con las ondas
circulares? Se trasladarán paralelamente una respecto a otra, sin sufrir
deformación alguna, es decir, seguirán siendo circulares.
12. La ley de inercia y los seres vivos
¿Obedecerán los seres vivos a la ley de inercia?
El motivo por el cual se pone en duda la afirmación de que los seres
vivos obedezcan a la ley de inercia es el siguiente. Se suele considerar que
ellos pueden ponerse en movimiento sin que intervenga una fuerza externa,
mientras que la ley de inercia reza: «Un cuerpo abandonado a la suerte
permanecerá en estado de reposo o continuará su movimiento
rectilíneo y uniforme hasta que una fuerza externa cambie este estado»
(Prof. A. Eijenvald, Física teórica).No obstante, la palabra
«externa» no es indispensable en el enunciado de la ley de inercia, ni mucho
menos: en este caso es un vocablo de más. Isaac Newton no lo utiliza en
sus Principios matemáticos de la filosofía natural, es decir, de
la física. He aquí una versión literal de la
definición newtoniana de dicha ley:«Todo cuerpo continuará en su
estado de reposo o de movimiento uniforme y rectilíneo mientras y por
cuanto no necesite cambiar este estado debido a las fuerzas aplicadas a
él»Según vemos, Isaac Newton no indica que la fuerza que hace que
el cuerpo abandone el estado de reposo o deje de moverse por inercia,
obligatoriamente tiene que ser externa. Semejante enunciado de la ley de
inercia no permite dudar de que ella afecta a todos los seres vivos. Por lo que
atañe a la facultad de moverse sin la participación de fuerzas
externas, razonamientos relativos a esta cuestión aparecen en los
ejercicios siguientes.
13. El movimiento y las fuerzas internas.
¿Podrá poner se en movimiento un cuerpo sólo a expensas de sus
fuerzas internas?
Se considera que un cuerpo es incapaz de ponerse en movimiento
únicamente a expensas de sus fuerzas internas. éste es un
prejuicio. Basta con citar el ejemplo del misil que sólo se mueve merced
a sus fuerzas internas.
Lo cierto es que estas últimas no pueden provocar un movimiento igual de
toda la masa del cuerpo. Pero ellas son capaces, por ejemplo, de imprimir un
movimiento a una parte de éste hacia adelante, y a la otra, otro
movimiento hacia atrás. Así sucede en el caso del misil.
14. El rozamiento como fuerza.
¿Por qué se suele decir que el rozamiento es una fuerza, a pesar de que
el mismo, de por sí, no puede contribuir al movimiento (por tener
siempre sentido contrario a éste)?
Desde luego, el rozamiento no puede ser causa directa de movimiento; por el
contrario, lo impide. Precisamente por eso lo llaman con todo fundamento
fuerza. ¿Qué es una fuerza? Isaac Newton la define del modo
siguiente:«La fuerza es una acción ejercida sobre un cuerpo a fin de
modificar su estado de reposo o de movimiento rectilíneo y uniforme»El
rozamiento modifica el movimiento rectilíneo de los cuerpos,
convirtiéndolo en uno variado (retardado). Por consiguiente, el
rozamiento es una fuerza.
Para diferenciar tales fuerzas no motrices, como el rozamiento, de otras,
capaces de provocar movimiento, las primeras se dice que son pasivas, y las
segundas, activas. El rozamiento es una fuerza pasiva.
15. El rozamiento y el movimiento de los animales.
¿Qué papel desempeña el rozamiento en el proceso de movimiento de
los seres vivos?
Examinemos un ejemplo concreto, a saber, la marcha de la persona. Se suele
creer que durante la marcha la fuerza motriz es el rozamiento, la única
fuerza externa que de hecho interviene en este proceso. En algunos libros de
divulgación científica aun se encuentra semejante criterio que,
lejos de esclarecer el asunto, lo embrolla más. ¿Sería capaz el
rozamiento provocar movimiento si no puede sino retardarlo?
En lo que se refiere al papel que el rozamiento desempeña en el andar de
los hombres y los animales, se debe tener en cuenta lo siguiente. Al caminar,
deberá ocurrir lo mismo que durante el movimiento de un ingenio: el
hombre puede mover un pie hacia adelante sólo a condición de que
el resto de su cuerpo retroceda un poco. Este efecto se observa muy bien cuando
se camina por un terreno resbaladizo. Mas, de haber un rozamiento
suficientemente considerable, el cuerpo no retrocede, y su centro de masas se
desplaza hacia adelante: de esa manera se da un paso.
Pero, ¿merced a qué fuerza el centro de masas del cuerpo humano se
desplaza hacia adelante? Esta fuerza se debe a la contracción de los
músculos, es decir, es una fuerza interna. En tal caso la función
del rozamiento consiste únicamente en equilibrar una de las dos fuerzas
internas iguales que surgen durante la marcha, dando, de esa manera, prioridad
a la otra.
Durante el desplazamiento de los seres vivos, así como durante el
movimiento de una locomotora, la función del rozamiento es
idéntica. Todos estos cuerpos realizan movimiento progresivo no gracias
a la acción del rozamiento, sino merced a una de las dos fuerzas
internas que prevalece a expensas de él.
16. Sin rozamiento.
Imagínese que una persona se encuentra en una superficie horizontal
perfectamente lisa. ¿De qué manera podría desplazarse por ella?
Si no existiera rozamiento, sería imposible caminar; éste es uno
de los inconvenientes de semejante situación. No obstante, sería
posible desplazarse por una superficie perfectamente lisa. Para ello
habría que arrojar algún objeto en dirección opuesta a la
que la persona quisiera seguir; entonces, conforme a la ley de reacción,
su cuerpo avanzaría en la dirección elegida. Si no hay nada que
arrojar, tendría que quitarse alguna prenda de vestir y lanzarla.
Obrando de la misma manera la persona podría detener el movimiento de su
cuerpo si no tiene de qué agarrarse.
En semejante situación se ve un cosmonauta que sale al espacio
extravehicular. Permaneciendo fuera de la nave, seguirá su trayecto por
inercia. Para acercarse a ella o alejarse a cierta distancia, podrá
utilizar una pistola: la repercusión que se produce durante el disparo
le obligará a desplazarse en sentido opuesto; la misma arma le
ayudará a detenerse.
17. Tendiendo una cuerda.
El problema siguiente fue tomado del libro de texto de mecánica de A.
Tsínguer. Helo aquí.«Para romper una cuerda una persona tira de
sus extremos en sentidos diferentes, aplicando a cada uno de ellos una fuerza
de 100 N. Como no puede romperla obrando de esta manera, sujeta uno de los
extremos tirando del otro con las dos manos con una fuerza de 200 N.
¿Estará más tensa la cuerda en el segundo caso?»
Podría parecer que el tensado de la cuerda será igual no obstante
la magnitud de la fuerza que se aplique: de 100 N a cada extremo, o de 200 N a
uno de ellos, sujetando el otro. En el primer caso, las dos fuerzas, de 100 N
cada una, aplicadas a los cabos de la cuerda, engendran un esfuerzo extensor de
200 N; en el segundo, la misma tensión se crea con la fuerza de 200 N
aplicada al extremo libre, éste es un error garrafal. En ambos casos la
soga se tensa de manera distinta. En el primero sufre la acción de dos
fuerzas, de 100 N cada una, aplicadas a dos extremos, en tanto que en el
segundo es extendida por dos fuerzas, de 200 N cada una, aplicadas a dichos
extremos, puesto que la fuerza de las manos origina una reacción de
valor igual por parte del punto de fijación del elemento. Por
consiguiente, en el segundo caso la estira un esfuerzo dos veces mayor que en
el primero.
Es muy fácil incurrir en un nuevo error al determinar la magnitud de
tensión de la cuerda. Cortémosla sujetando los extremos libres a
una balanza de resorte, uno al anillo y el otro, al gancho. ¿Qué
indicará este utensilio?
No se debe creer que en el primer caso el fiel marcará 200 N, y en el
segundo, 400 N. Es que dos fuerzas contrarias, de 100 N cada una, que solicitan
sendos extremos de la soga, crean un esfuerzo de 100 N en vez de 200 N. Un par
de fuerzas, de 100 N cada una, que halan la soga en sentidos diferentes, no son
sino lo que debería llamarse «fuerza de 100 N». No existen otras fuerzas
de 100 N: toda fuerza tiene dos «extremos». Aunque a veces se cree que se trata
de una sola fuerza, y no de un par de fuerzas, esto se debe a que su otro
«extremo» se localiza muy lejos y por eso «no se ve». Al caer, todo cuerpo
experimenta la acción de la fuerza de atracción terrestre;
ésta es uno de los «extremos» de la fuerza que interviene en este caso,
mientras que el otro, es decir, la atracción de la Tierra por el cuerpo
que cae, permanece en el centro del Globo.
Conque, una cuerda estirada por dos fuerzas contrarias, de 100 N cada una,
sufre un esfuerzo de 100 N; mas, cuando se aplica una fuerza de 200 N (en el
sentido opuesto se crea el mismo esfuerzo de reacción), el esfuerzo
tensor es igual a 200 N.
18. Hemisferios de Magdeburgo.
Para realizar su famosa experiencia con los «hemisferios de Magdeburgo» Otto
von Guericke unció ocho caballos a cada lado, que tenían que
tirar de las semiesferas de metal huecas para separarlas.
¿Sería mejor sujetar uno de los hemisferios a un muro halando el otro
con los dieciséis caballos? ¿Se podría crear un esfuerzo mayor en
este caso?
Según la explicación del problema antecedente, en la experiencia
de dos hemisferios de Otto von Guericke ocho caballos sobraban.
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Figura 7. El dinamómetro indica la fuerza de tracción del caballo
o del árbol, y no la suma de ambos esfuerzos
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Podrían sustituirse por la resistencia de un muro o del tronco de un
árbol suficientemente fuerte.
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Figura 8. En este caso la reacción del muro, juega el papel de
tracción del tronco del árbol
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Con arreglo a la ley de acción y reacción, la fuerza de
reacción creada por el muro equivaldría a la de tracción
de ocho caballos. Para aumentar el esfuerzo de tracción, habría
que ponerlos a tirar en el mismo sentido que los demás. (No se debe
creer que en este caso la fuerza de tracción aumentaría al doble:
como los esfuerzos no coordinan del todo, la doble cantidad de caballos no
provoca una doble tracción, sino menos, aunque su fuerza es mayor que la
ordinaria.)
19. La balanza de resorte.
Una persona adulta es capaz de estirar el resorte de una balanza de resorte
aplicando un esfuerzo de 100 N, y un niño, de 30 N. ¿Qué magnitud
indicará el instrumento si ambos estiran el resorte
simultáneamente en sentidos contrarios?
Sería un error afirmar que el fiel de la balanza de resorte debe indicar
130 N, pues el adulto tira del anillo con una fuerza de 100 N, mientras que el
niño hala el gancho con uno de 30 N.
Esto no es cierto, pues es imposible solicitar un cuerpo con un esfuerzo de 100
N mientras no hay reacción equivalente. En este caso la fuerza de
reacción es la del niño, la cual no excede 30 N; por eso el
adulto puede tirar del anillo con un esfuerzo no superior a los 30 N. Por esta
razón, el fiel de la balanza indicará 30 N.
Quien considere inverosímil semejante explicación, puede examinar
por su cuenta el caso en que el niño sostiene la balanza con una mano
sin estirar el resorte: ¿podrá un adulto asegurar en este caso que el
fiel del utensilio indique al menos un gramo?
20. El movimiento de una lancha.
En una revista de divulgación científica alemana se propusieron
dos métodos de aprovechar la energía del chorro de gases para
impulsar una lancha, que se muestran esquemáticamente en la figura.
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Figura 9. ¿Cuál de ellos es más eficaz?
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¿Cuál de estos dos procedimientos es más eficaz? De los dos
métodos propuestos sólo conviene el primero, además, a
condición de que el fuelle tenga dimensiones adecuadas y que el chorro
salga a gran velocidad. En este caso el efecto del fuelle se asemeja al de
cohetes colocados en la caja de un camión: al salir el chorro de aire en
una dirección, el fuelle y, por tanto, la lancha se desplazarán
en sentido opuesto.
El segundo método, consistente en que el chorro de aire impele las
paletas de la rueda que a su vez hace girar la hélice en el agua, no
sirve para impulsar la embarcación. La causa de ello está a la
vista: al salir el chorro de aire hacia adelante, la embarcación
retrocederá, mientras que el giro del «motor eólico» la
obligará a desplazarse hacia adelante; ambos movimientos, dirigidos en
sentidos diferentes, tendrán por resultante el estado de reposo. En
suma, este segundo método (en la forma representada en la figura) no
difiere en absoluto del procedimiento anecdótico de llenar la vela
mediante un fuelle.
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Figura 10. Un procedimiento anecdótico para impulsar veleros
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21. El aeróstato.
De la barquilla de un aeróstato que se mantiene fijo en el aire, pende
libremente una escalera de cuerda. Si una persona empieza a subir por ella,
¿hacia dónde se desplazará el globo, hacia arriba o hacia abajo?
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Figura 11. ¿En qué sentido se desplazará?
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El globo no podrá permanecer en estado de reposo: estará
descendiendo mientras la persona sube por la escalera. Sucede lo mismo que
cuando alguien se desplaza de un extremo de una lancha ligera a otro:
ésta última retrocede bajo el esfuerzo de sus pies. Lo mismo pasa
con la escalera de cuerda que, al ser empujada hacia abajo por los pies de la
persona que trepa, arrastra al aeróstato hacia la tierra.
Abordando este problema desde el punto de vista de los principios de la
mecánica, hemos de razonar de la manera siguiente. El globo con su
escalera y la persona que trepa, constituyen un sistema aislado cuyo centro de
masas no puede ser desplazado por la acción de las fuerzas internas. Su
posición no cambiará mientras la persona sube por la escalera
sólo a condición de que el globo descienda; en otro caso el
centro de masas se elevará.
En cuanto a la magnitud de desplazamiento del aeróstato, ésta
será tantas veces menor que el de la persona como mayor es su peso en
comparación con el de esta última.
22. Una mosca en un tarro de cristal.
En la superficie interior de un tarro de cristal tapado, que está en
equilibrio en una balanza sensible, se encuentra una mosca. ¿Qué
pasará con la balanza si el insecto abandona su puesto y empieza a volar
por el interior del recipiente?
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Figura 12. Una mosca atrapada en un el aeróstato tarro.
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Cuando la revista científica alemana Umschau publicó esta
pregunta, se entabló una discusión acalorada: media docena de
ingenieros presentaban las razones más diferentes y empleaban todo un
sinfín de fórmulas; sin embargo, no pudieron llegar a una
conclusión unánime.
Mas, este problema puede ser resuelto sin valerse de ecuación alguna. Al
desprenderse de la pared del recipiente y mantenerse a un mismo nivel, la mosca
presiona sobre el aire agitando sus alitas con una fuerza equivalente al peso
de ella misma; esta presión se transmite a las paredes del tarro. Por
consiguiente, la balanza debe permanecer en el mismo estado que mientras el
insecto estaba posado en la pared.
Así sucede mientras la mosca se mantiene a un mismo nivel. Si ella sube
o baja volando dentro del tarro, la balanza sensible deberá moverse un
poco. Para determinar hacia dónde se moverá el plato con el
tarro, primero supongamos que éste, con la mosca dentro, se encuentra
situado en algún punto del Universo. ¿Qué pasará entonces
con el recipiente si el díptero empieza a volar? Lo mismo que en el
problema 21, donde se trata de un globo aerostático, tenemos un sistema
aislado. Si una fuerza interna eleva la mosca, el centro de masas de dicho
sistema seguirá en la misma posición mientras el recipiente se
desplaza un poco hacia abajo. Al contrario, si el insecto baja aleteando, el
tarro deberá subir para que el centro de masas del sistema tarro-mosca
permanezca en el mismo punto.
Ahora volvamos a las condiciones reales, de las cuales hemos hecho la
abstracción. El recipiente con la mosca no se encuentra en un punto
lejano del Universo, sino que está en el plato de una balanza.
Está claro que si ella sube, el plato descenderá, y si baja, se
elevará.
Hay que agregar que el vuelo de la mosca hacia arriba o hacia abajo debe ser
acelerado. Un movimiento uniforme, es decir, por inercia y por tanto sin la
intervención de una fuerza, será incapaz de alterar la
presión que el recipiente ejerce sobre el plato de la balanza.
23. El péndulo de Maxwell.
En muchos países es muy popular el juguete llamado «yo-yo», que consiste
en un carrete o un disco acanalado de madera u otro material, que se hace
descender y ascender mediante un hilo sujeto a su eje. Este juguete no es una
novedad, pues se recreaban con él los soldados del ejército de
Napoleón y hasta, según afirman los conocedores del asunto, los
héroes de los poemas de Homero.
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Figura 13. El péndulo de Maxwell
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Desde el punto de vista de la mecánica, el «yo-yo» es una versión
del conocido péndulo de Maxwell (ver figura superior): una
pequeña rueda ranurada cae desenrollando dos hilos enrollados en ella y
acumula una energía de rotación tan considerable que, una vez
extendido todo el hilo, sigue girando y enrollándolo de nuevo y
ascendiendo de esa manera. Durante el ascenso, el artefacto aminora el giro
como resultado de la transformación de la energía cinética
en potencial, se detiene y acto seguido vuelve a caer girando. El ascenso y el
descenso de este péndulo se repiten muchas veces hasta que se disipa la
reserva inicial de energía convertida en calor a consecuencia del
rozamiento.
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Figura 14. ¿Qué indica la balanza de resorte?
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Describimos este artefacto para hacer las preguntas que siguen:
Los hilos del péndulo de Maxwell están sujetados a una balanza de
resorte (ver figura). ¿Qué pasa con el fiel del instrumento mientras la
rueda sube y baja repetidamente? ¿Permanecerá en reposo en este caso? Si
se mueve, ¿en qué sentido lo hará?
Después de familiarizarnos con las explicaciones presentadas en los
problemas antecedentes, no habrá que cavilar mucho para responder a esta
pregunta. Cuando la rueda baja aceleradamente, el gancho al cual están
fijados los hilos, deberá elevarse, puesto que éstos,
desenrollándose, no lo arrastran hacia abajo con el mismo esfuerzo que
antes; mas, cuando sube con deceleración, tiende el hilo que se enrolla
en ella, y ambos arrastran el gancho hacia abajo. En suma, el gancho y la rueda
sujetada a él se moverán uno al encuentro de otro.
24. Un nivel de burbuja en un vagón.
Viajando en un tren, ¿se podría utilizar el nivel de burbuja para
determinar la pendiente de la vía?
Durante la marcha, la burbuja del utensilio realiza movimiento de
vaivén; este criterio no es muy seguro para juzgar acerca de la
pendiente de la vía, puesto que ésta no condiciona el movimiento
de la burbuja en todos los casos. Al arrancar el tren, mientras el movimiento
es acelerado, y al frenar, cuando es decelerado, la burbuja se
desplazará a un lado aun cuando la vía sea estrictamente
horizontal. Y sólo si el tren avanza uniformemente y sin
aceleración, su posición indicará ascenso o descenso de la
vía.Para entenderlo mejor, examinemos dos dibujos. Supongamos (ver
figura, a) que AB es el nivel de burbuja y P, su peso mientras el tren
está parado.
Este último arranca y empieza a marchar por un tramo horizontal
según indica la flecha MN, o sea, avanza con aceleración.
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Figura 15. Desviación de la burbuja de un nivel en un vagón en
marcha
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El plano de apoyo sobre el cual está colocado el nivel, tiende hacia
adelante, por lo que el utensilio tiende a deslizarse hacia atrás. La
fuerza que provoca el retroceso del nivel en sentido horizontal, se representa
mediante el vector OR. La resultante Q de las fuerzas P y R lo apretará
contra el plano de apoyo, actuando sobre el líquido como su peso. Para
el nivel, la línea de aplomo coincide con OQ, por consiguiente, el plano
horizontal se desplazará provisionalmente a HH. Es obvio que la burbuja
de nivel se moverá hacia el extremo B, elevado un poco respecto del
nuevo plano horizontal. Esto ocurre en tramos estrictamente horizontales.
Cuando el tren desciende por una pendiente, el nivel puede indicar
equivocadamente que la vía es horizontal e incluso ascendente,
según sean la magnitud de la pendiente y la aceleración del tren.
Cuando éste comienza a frenar, cambia la posición de las fuerzas.
Ahora (ver figura, b) el plano de apoyo tiende a rezagarse del utensilio, sobre
el cual empieza a actuar la fuerza R' empujándolo hacia adelante; si no
existiera rozamiento, esta fuerza lo obligaría a deslizarse hacia la
pared delantera del coche. En este caso la resultante Q' de las fuerzas P y R'
estará dirigida hacia adelante; el plano horizontal ocupará
provisionalmente la posición H'H', y la burbuja se desplazará
hacia el extremo A, aunque el tren marche por un tramo horizontal.
En definitiva, cuando el movimiento es acelerado, la burbuja abandona la
posición central. El nivel indicará «ascenso» mientras el tren
marche con aceleración por un tramo horizontal, e indicará
«descenso» cuando marche con deceleración por el mismo tramo. Las
indicaciones del nivel son normales mientras no haya aceleración
(positiva o negativa).Tampoco podemos fiarnos del nivel de burbuja para
determinar el grado de inclinación transversal de la vía viajando
en un tren: el efecto centrífugo sumado a la fuerza de la gravedad en
los tramos curvos podrá motivar indicaciones falsas.
25. Desviación de la llama de la vela.
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Al empezar a trasladar una vela encendida de un sitio a otro de un cuarto, en
un primer instante la llama se desvía hacia atrás. ¿Hacia
dónde se moverá si la vela que se traslada está dentro de
un farol?
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b) ¿Hacia dónde se desviará la llama, dentro del farol, si una
persona lo mueve circularmente alrededor suyo sujetándolo con el brazo
extendido?
a) Los que piensen que la llama de una vela colocada en un farol cerrado no se
desvía al desplazarlo, andan equivocados. Haga usted una prueba con una
cerilla encendida y se dará cuenta de que se desvía hacia
adelante, y no hacia atrás, al moverla protegiendo con la mano contra el
flujo de aire. La llama se desvía porque es menos densa que el ambiente.
Una misma fuerza imprime mayor aceleración a un cuerpo de masa menor que
a otro de masa mayor. Por esta razón, como la llama que se traslada
dentro del farol se desplaza más de prisa que el aire, se desvía
hacia adelante.
b) La misma causa, o sea, la densidad menor de la llama en comparación
con el ambiente, explica su comportamiento inesperado al mover el farol
circularmente: ella se desvía hacia dentro, y no hacia fuera como se
podría suponer. Todo queda claro si recordamos qué posiciones
ocuparán el mercurio y el agua contenidos en un recipiente
esférico que gira en una centrifugadora: el mercurio se sitúa
más lejos del eje de rotación que el agua; esta última
parece emerger a flor de mercurio, si consideramos que «abajo» es el sentido
contrario al eje de rotación (es decir, la dirección en que se
proyectan los cuerpos bajo la acción del efecto centrífugo). Al
mover circularmente el farol, la llama, por ser más ligera que el
ambiente, «emerge» hacia «arriba», o sea, se dirige hacia el eje de
rotación.
26. Una varilla doblada.
Una varilla homogénea, apoyada por el punto medio, está en
equilibrio (ver figura)
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Figura 16. La varilla está en equilibrio
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¿Cuál de sus mitades bajará si el brazo derecho se dobla (ver
figura)?
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Figura 17. ¿Se conservará el equilibrio?
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El lector que esté dispuesto a contestar que la varilla
permanecerá en equilibrio después de doblarla, anda equivocado.
Puede ser que a primera vista parezca que sus dos mitades, de peso igual, deben
equilibrarse. Mas, ¿acaso los pesos iguales dispuestos en los extremos de una
palanca se equilibran siempre?
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Figura 18. La varilla recta está en equilibrio, mientras que la doblada
no lo está
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Para equilibrarlos se requiere que la razón de sus magnitudes sea
inversa a la de los brazos. Los brazos de la varilla recta eran iguales, pues
el peso de cada mitad estaba aplicado a su punto medio (ver figura, a); por
ello, los pesos iguales estaban en equilibrio. Pero al doblar la parte derecha
de la varilla, el respectivo brazo de la palanca se redujo a la mitad en
comparación con el otro. Esto se debe precisamente a que los pesos de
las mitades de la varilla son iguales; ahora éstos no están en
equilibrio: la parte izquierda tiende hacia abajo, debido a que su peso
está aplicado a un punto que dista del de apoyo dos veces más que
el de la parte derecha (ver figura, b). De este modo el brazo largo hace
elevarse al doblado.
27. Dos balanzas de resorte.
¿Cuál de las dos balanzas de resorte que sostienen la varilla CD en
posición inclinada, indicará la carga mayor?
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Figura 19. ¿Cuál de las dos balanzas sostiene mayor carga?.
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Las dos balanzas de resorte indicarán una misma carga, de 25 N. Es muy
fácil percatarse de esto descomponiendo (ver figura inferior) el peso R
de la carga en dos fuerzas, P y Q, aplicadas, respectivamente, a los puntos C y
D. Como MC = MD, resulta que P = Q. La inclinación de la varilla no
altera la igualdad de estas dos fuerzas.
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Figura 20. Ambos dinamómetros están extendidos de forma igual,
puesto que P = Q = ½R
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28. Una palanca.
Una palanca ingrávida tiene su punto de apoyo en B. Se pide elevar el
peso A con el menor esfuerzo posible. ¿En qué sentido hay que empujar el
extremo C de la palanca?
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Figura 21. El problema de la palanca curvada
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La fuerza F (figura superior) debe ser perpendicular respecto de la
línea BC; en este caso su brazo será máximo y, por
consiguiente, para obtener el momento estático requerido será
suficiente una fuerza mínima.
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Figura 22
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29. En una plataforma.
Una persona de 60 kg de peso (600 N) se encuentra sobre una plataforma de 30 kg
(300 N), suspendida mediante cuatro cuerdas que pasan por unas poleas como
muestra la figura. ¿Con qué fuerza la persona debe tirar del extremo de
la cuerda a para sostener la plataforma donde se encuentra?
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Figura 23 ¿Qué esfuerzo hay que aplica para sostener la plataforma?
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Se puede determinar la magnitud del esfuerzo buscado razonando de la manera
siguiente.
Supongamos que una persona está tirando de la cuerda a con una fuerza de
x N. La tensión de la soga a, así como la de b (esta
última prolonga a) será, evidentemente, x.
¿Cuál será la tensión de la soga c? ésta equilibra
la acción conjunta de dos fuerzas paralelas, x y x; por lo tanto, vale
2x. La porción d que prolonga c, debe de tener la misma tensión.
La plataforma cuelga de dos cuerdas, b y d. (La cuerda a no está fijada
a ella, por lo cual no la sostiene.) La tensión de b vale x N, y la de
d, 2x N. La acción conjunta de estas dos fuerzas paralelas que suman 3x
N, deberá equilibrar la carga de
600 + 300 = 900 N
(el peso del pasajero más el de la plataforma). Por lo tanto, 3x = 900
N, de donde se obtiene
X = 300N.
30. La catenaria.
¿Qué esfuerzo hay que aplicar a una soga tendiéndola para que no
se curve?
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Figura 24. ¿Cómo hay que tender la cuerda para que no forme comba?
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Por muy tensa que esté la cuerda, se combará inevitablemente. La
fuerza de la gravedad que provoca la combadura, está dirigida a plomo,
en tanto que el esfuerzo tensor no lo está. Estas dos fuerzas no
podrán equilibrarse mutuamente, o sea, su resultante no se
anulará. Precisamente esta última provoca la combadura de la
cuerda. Ningún esfuerzo, por muy grande que sea, es capaz de tender una
cuerda de forma completamente recta (salvo el caso en que esté tendida
en sentido vertical).
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Figura 25. Es imposible tender la cuerda entre las poleas de modo que no se
combe
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La combadura es inevitable; es posible disminuir su magnitud hasta cierto
grado, pero es imposible anularla. Conque, toda soga que no esté tendida
verticalmente y toda correa de transmisión deberá formar comba.
31. Un coche atascado.
Para sacar un vehículo de un bache se obra de la siguiente manera. Un
cabo de una soga larga y resistente se sujeta al vehículo y el otro, al
tronco de un árbol o tocón situado al borde del camino, de modo
que la soga esté lo más tensa posible. A continuación se
tira de ésta bajo un ángulo de 90° respecto a la misma
(véase la figura), sacando el automóvil del bache.
¿En qué principio está basado este método?
A menudo basta el esfuerzo de una sola persona para rescatar un vehículo
pesado valiéndose de este método elemental, descrito al plantear
el problema. Una cuerda, cualquiera que sea el grado de su tensión,
cederá a la acción de una fuerza aunque sea moderada, aplicada
bajo cierto ángulo a su dirección. La causa es la misma, o sea,
la que obliga a combarse cualquier cuerda tendida.Por esta misma razón
es imposible colgar una hamaca de manera que sus cuerdas estén en
posición estrictamente horizontal.
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Figura 26. Como se saca un vehículo del bache
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Las fuerzas que se creen en este caso se representan en la figura. La de
tracción CF de la persona se descompone en dos, CQ y CP, dirigidas a lo
largo de este elemento. La fuerza CQ tira del tocón y, si éste es
lo suficientemente seguro, se anula por su resistencia. La fuerza CP, en
cambio, hala el vehículo y, como supera muchas veces a CE puede sacar el
automóvil del bache. La ganancia de esfuerzo será tanto mayor
cuanto mayor sea el ángulo PCQ, es decir, cuanto más tensa
esté la soga.
32. El rozamiento y la lubricación.
Consta que la lubricación disminuye el rozamiento. ¿Cuántas veces?
La lubricación disminuye el rozamiento unas diez veces.
33. ¿Volando por el aire o deslizando por el hielo?
Para proyectar un pedazo de hielo a la mayor distancia posible, ¿hay que
lanzarlo por el aire o deslizarlo por la superficie de otro hielo?
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Figura 27
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Se podría suponer que un cuerpo se proyecta a mayor distancia siendo
arrojado por el aire que deslizándose por el hielo, puesto que la
resistencia del aire es menor que el rozamiento contra el hielo. Pero esta
conclusión es errónea, pues no considera el hecho de que la
fuerza de la gravedad desvía hacia la tierra la trayectoria del cuerpo
arrojado, en vista de lo cual su alcance no puede ser muy considerable.
Vamos a hacer el cálculo partiendo, para simplificar, de que la
resistencia del aire es nula. En efecto, ésta es ínfima para la
velocidad que una persona puede comunicar a un objeto. El alcance de los
objetos arrojados en el vacío bajo cierto ángulo respecto al
horizonte es máximo cuando dicho ángulo vale 45°. Además,
según afirman los textos de mecánica, el alcance se define
mediante la fórmula siguiente:
donde
v
es la velocidad inicial, y
g
, la aceleración de la gravedad. Pero si un cuerpo se desliza por la
superficie de otro (en este caso por el hielo), la energía
cinética
mv
2
/2, comunicada a él, se invierte en superar el trabajo de la fuerza de
rozamiento,
f
, igual a
m
mg
, donde
m
es el coeficiente de rozamiento, y
mg
(el producto de la masa del cuerpo por la aceleración de la gravedad),
el peso del proyectil. En el trayecto L' la fuerza de rozamiento realiza un
trabajo
m
mgL'. Haciendo uso de la ecuación
mv
2
/2 =
m
mgL'
determinamos el alcance L' del trozo de hielo lanzado:
Adoptando el coeficiente de rozamiento del hielo contra el hielo igual a 0,02,
obtenemos:
A propósito, si un trozo de hielo se arroja por aire, su alcance
será v2/g, es decir, 25 veces menor.
Así pues, un trozo de hielo deslizado por la superficie de otro hielo se
proyectará a una distancia 25 veces mayor que al volar por el aire.
34. Dados trucados.
A veces, los jugadores a los dados inyectan plomo en los dados para asegurar
que caiga el número deseado. ¿En qué se basa esta artimaña?
Los jugadores que inyectan plomo en los dados, por lo visto, suponen que si un
lado de la pieza se hace más pesado, siempre quedará abajo. Andan
equivocados.
Al caer un dado desde una altura no muy considerable, la resistencia del aire
no influye notablemente en su velocidad de caída; en un medio que no
opone resistencia a la caída, los cuerpos caen con aceleración
igual. Por ello, la pieza no se volteará en el aire. Así pues,
esta artimaña de los jugadores poco escrupulosos no sirve para nada.
Se preguntará, entonces, ¿por qué un cuerpo que gira sobre un eje
horizontal queda con su parte más pesada abajo? En este caso no se trata
de la caída libre de un cuerpo, sino de otras condiciones de
acción de las fuerzas, por lo cual el resultado es distinto.
El equívoco de los jugadores que trucan los dados es un error bastante
frecuente y está motivado por nociones muy rudimentarias de
mecánica. En esta relación viene a la mente la teoría
sostenida por un «descubridor» que atribuía la rotación del globo
terrestre al hecho de que toda la humedad evaporada en su parte «diurna» se
acumula en la parte «nocturna»; a consecuencia de esto, según afirmaba,
el hemisferio oscuro se vuelve más pesado y el Sol lo atrae con
más fuerza que al hemisferio alumbrado, provocando de este modo la
rotación del planeta.
35. La caída de un cuerpo.
¿Qué distancia recorre un cuerpo en caída libre mientras suena un
«tictac» del reloj de bolsillo?
Un «tictac» del reloj de bolsillo no dura un segundo, como se suele creer
muchas veces, sino sólo 0,4 s. Por tanto, el trayecto que el cuerpo
recorre en este intervalo de tiempo cayendo libremente, equivale a
es decir, a unos 80 cm.
36. ¿Hacia dónde hay fue lanzar la botella?
¿Hacia dónde hay que lanzar la botella desde un vagón en marcha
para que sea mínimo el riesgo de romperla al chocar con la tierra?
Como se corre menor peligro saltando hacía adelante de un vagón
en marcha, puede parecer que la botella chocará con el suelo más
suavemente si se la tira hacia adelante. Esto no es cierto: para atenuar el
choque hay que arrojar los objetos en dirección contraria a la que lleva
el vagón.
En este caso la velocidad imprimida a la botella al lanzarla, se sustrae de la
que ella tiene a consecuencia de la inercia, por lo cual su velocidad en el
punto de caída será menor. Si arrojamos la botella hacia
adelante, sucederá lo contrario: las velocidades se sumarán y el
impacto será más fuerte.
El hecho de que para las personas sea menos peligroso saltar hacia adelante, y
no hacia atrás, se explica de otra manera: nos herimos y magullamos
menos si caemos hacia adelante y no hacia atrás.
37. Un objeto arrojado desde un vagón.
¿En qué caso un objeto arrojado desde un vagón tarda menos en
alcanzar el suelo, cuando el vagón está en marcha o en reposo?
Un cuerpo lanzado con cierta velocidad inicial (no importa en qué
dirección) está sujeto a la misma fuerza de la gravedad que otro
que cae sin velocidad inicial. La aceleración de caída de ambos
cuerpos es igual, por lo que los dos caerán al suelo
simultáneamente. Por esta razón, un objeto arrojado desde un
vagón en marcha tarda el mismo tiempo en alcanzar la tierra que otro
arrojado desde un vagón en reposo.
38. Tres proyectiles.
Se lanzan tres proyectiles desde un mismo punto bajo diferentes ángulos
respecto del horizonte: de 30°, 45° y 60°. En la figura se representan sus
trayectorias (en un medio que no ofrece resistencia). ¿Es correcto el dibujo?
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Figura 28. ¿Es correcto el dibujo?
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El dibujo no está bien hecho. El alcance de los proyectiles lanzados
bajo ángulos de 30° y 60° debe ser igual (como para todos los
ángulos complementarios). En la figura esta circunstancia no se aprecia.
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Figura 29. Respuesta a la pregunta 38
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Por lo que atañe al proyectil lanzado bajo un ángulo de 45°, su
alcance será el máximo; en la figura este hecho está
representado correctamente. El alcance máximo debe superar cuatro veces
la altura del punto más elevado de la trayectoria, lo cual
también se muestra en la figura (en forma aproximada).
39. La trayectoria de un cuerpo lanzado.
¿Qué forma tendría la de un cuerpo lanzado 30° bajo un
ángulo respecto del horizonte si el aire no le opusiera resistencia
durante el vuelo?
En los libros de texto de física se afirma frecuentemente,
además, sin ninguna reserva, que un cuerpo lanzado en el vacío
bajo cierto ángulo respecto al horizonte, sigue una parábola. Muy
raras veces se añade que el arco de la parábola sólo es
una representación aproximada de la trayectoria real del proyectil; esta
observación es cierta en el caso de velocidades iniciales
pequeñas, es decir, mientras éste no se aleja demasiado de la
superficie terrestre y por tanto se puede hacer caso omiso de la
disminución de la fuerza de la gravedad.
Si el cuerpo se proyectara en un espacio con fuerza de la gravedad constante,
su trayectoria sería estrictamente parabólica. En las condiciones
reales, en cambio, cuando la fuerza atractiva disminuye en función de la
distancia con arreglo a la ley de los mínimos cuadrados, el móvil
debe obedecer a las leyes de Kepler y, por consiguiente, seguirá una
elipse cuyo foco se localizará en el centro de la Tierra.
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Figura 30. El cuerpo lanzado bajo un ángulo respecto al horizonte,
deberá seguir en el vacío deberá seguir un arco de elipse,
cuyo foco F se localizará en el centro del planeta.
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O sea, todo cuerpo lanzado en el vacío desde la superficie terrestre
bajo cierto ángulo al horizonte, no deberá seguir un arco de
parábola, sino uno de elipse. Estos dos tipos de trayectorias de
proyectiles no se diferencian mucho entre sí. Mas, en el caso de los
cohetes de propelente líquido es imposible suponer, ni mucho menos, que
fuera de la atmósfera terrestre su trayectoria sea parabólica.
40. La velocidad mínima del obús.
Los artilleros suelen afirmar que el obús tiene la velocidad
máxima fuera del cañón, y no dentro de éste. ¿Es
posible esto? ¿Porqué?
La velocidad del obús debe aumentar todo el tiempo mientras la
presión que los gases de la pólvora ejercen sobre él
supere la resistencia del aire en su parte frontal. Mas, la presión de
los gases no cesa al salir ese proyectil por la boca del cañón:
ellos siguen impulsándolo con cierta fuerza; en los primeros instantes
esta última supera la resistencia del aire. Por consiguiente, la
velocidad del obús deberá crecer durante algún tiempo.
Cuando la presión de los gases de la pólvora en el espacio, fuera
del cañón, sea inferior a la resistencia del aire (a consecuencia
de la expansión), esta última magnitud empezará a superar
el empuje que los gases ejercen sobre el obús por la parte posterior, a
consecuencia de lo cual éste irá desacelerándose. De modo
que su velocidad no será máxima dentro del cañón,
sino fuera de él y a cierta distancia de su boca, es decir, poco rato
después de salir por ella.
41. Saltos al agua.
¿Por qué es peligroso saltar al agua desde gran altura?
Es peligroso saltar al agua desde gran altura porque la velocidad acumulada
durante la caída se anula en un espacio muy pequeño. Por ejemplo,
supongamos que una persona salta desde una altura de 10 m y se zambulle a un
metro. La velocidad acumulada a lo largo de ese trayecto de caída libre
se anula en un trecho de 1 m. Al entrar en el agua, la desaceleración, o
aceleración negativa, debe de superar diez veces la aceleración
de caída libre. Por tanto, una vez en el agua, se experimenta cierta
presión ejercida desde abajo; ésta es diez veces superior a la
presión corriente creada por el peso del cuerpo de la persona. En otras
palabras, el peso del cuerpo «se decuplica»: en vez de 700 N es de 7000 N.
Semejante sobrepeso, aunque actúe durante corto tiempo (mientras la
persona se zambulle), puede causar graves perjuicios.
A propósito, de este hecho se infiere que las consecuencias del salto al
agua desde gran altura no son tan graves si el hombre se zambulle a mayor
profundidad; la velocidad acumulada durante la caída «se disipa» en un
trecho más largo, por lo cual la deceleración se aminora.
42. Al borde de la mesa.
Una bola se halla al borde de una mesa cuyo plano es perpendicular al hilo de
plomada. ¿Seguiría en reposo este cuerpo si no hubiera rozamiento?
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Figura 31. ¿Permanecerá en reposo la bala? ¿No le parece, al mirar la
figura, que la bola debería desplazarse hacia el centro de la mesa?
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Si la tapa de la mesa es perpendicular al hilo de plomada que pasa por su punto
medio, sus bordes estarán por encima del centro de este mueble.
Por esta razón, en ausencia de rozamiento, la bola deberá
desplazarse del borde de la mesa hacia su centro.
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Figura 32. El dibujo muestra que la bola no puede seguir en reposo (si no
existe rozamiento)
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No obstante, en este caso ella no podrá detenerse exactamente en el
centro, pues la energía cinética acumulada la llevará
más allá de éste, hasta un punto dispuesto al mismo nivel
que el de partida, es decir, hasta el borde opuesto. La bola retrocederá
de este último volviendo a la posición inicial, etc. En suma, si
no existieran el rozamiento contra el plano de la mesa ni la resistencia del
aire, la bola colocada al borde de una mesa perfectamente plana
oscilaría constantemente.
Un norteamericano propuso un proyecto para aprovechar este efecto a fin de
crear un móvil perpetuo.
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Figura 32. Uno de los proyectos de «movimiento continuo»
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El mecanismo, representado en la figura, en principio, es correcto y
estaría en movimiento perpetuamente si lograra evitar el rozamiento. Se
podría materializar la misma idea de una manera mucho más
sencilla, a saber, mediante un peso oscilante suspendido de un hilo: si no
hubiera rozamiento en el punto de suspensión (ni resistencia por parte
del aire), el peso podría oscilar eternamente. No obstante, tales
dispositivos serían incapaces de realizar algún trabajo.
43. En un plano inclinado.
Un bloque que parte de la posición B desciende por el plano inclinado MN
venciendo el rozamiento. ¿Podemos estar seguros de que también se
deslizará partiendo de A (si no se voltea)?
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Figura 33
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No se crea que en la posición A el bloque que ejerce una presión
específica mayor sobre el plano de apoyo, también experimenta un
rozamiento mayor. La magnitud de rozamiento no depende de las dimensiones de
las superficies en fricción. Por lo tanto, si el bloque desciende
superando el rozamiento en la posición B, también lo hará
en A.
44. Dos bolas.
Dos bolas parten del punto A situado a una altura h sobre un plano horizontal:
una baja por la pendiente AC, mientras que la otra cae libremente por la
línea AB. ¿Cuál de ellas tendrá la mayor velocidad de
avance al terminar su recorrido?
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Figura 34.
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Al resolver este problema, a menudo se suele cometer un error grave: se
desprecia el hecho de que la bola que cae a plomo sólo se mueve
progresivamente, mientras que la que rueda por la superficie, además de
realizar traslación, también está en movimiento rotatorio.
El efecto de esta circunstancia sobre la velocidad del cuerpo que rueda, se
explica mediante el cálculo siguiente.
La energía potencial de la bola, debida a su posición en la parte
alta del plano inclinado, se convierte totalmente en energía de
traslación al caer la bola verticalmente; la ecuación
proporciona la velocidad v que este objeto tiene al término de su
recorrido:
donde
h
es la altura del plano inclinado.
Es distinto el caso de la bola que desciende por la superficie inclinada: la
misma energía potencial mgh se transforma en la suma de dos
energías cinéticas, es decir, en la energía de
traslación con velocidad v y del movimiento giratorio con velocidad w.
La magnitud de la primera energía vale
La otra es igual al semiproducto del momento de inercia J de la bola por su
velocidad angular
w
a la segunda potencia:
De modo que se obtiene la ecuación siguiente:
Consta que el momento de inercia J de una bola homogénea (de masa m y
radio R) respecto al eje que pasa por su centro, es igual a 2/5 mR2. Es
fácil comprender que la velocidad angular w de semejante bola que
desciende por el plano inclinado con una velocidad de avance v1 , es v1/R. Por
lo tanto, la energía de movimiento giratorio será
La suma de las dos energías vale
Por consiguiente, la velocidad de traslación valdrá
Comparando esta magnitud con la que se tiene al final de la caída a
plomo (
) nos daremos cuenta que se diferencian notablemente: al terminar su recorrido
por el plano, la segunda bola tiene una velocidad en un 16% menor que la otra
que cae libremente desde la misma altura.
Los que conocen la historia de la física, saben que Galileo
descubrió las leyes de caída de los cuerpos realizando
experiencias con bolas dejándolas rodar por un conducto inclinado (de 12
codos de longitud; la elevación de un extremo respecto a otro era de 1 a
2 codos). Después de leer lo que acabamos de exponer, se podría
poner en duda el método utilizado por este sabio. Sin embargo, las dudas
se disipan en seguida si recordamos que la bola que rueda, está en
movimiento progresivo uniformemente acelerado, pues en cada uno de los puntos
de la vía inclinada su velocidad equivale a la misma parte (0,84) de la
de su gemela que cae, con respecto a este mismo nivel. El carácter de la
dependencia entre el camino recorrido y el tiempo es el mismo que en el caso
del cuerpo que cae libremente. Por ello, Galileo logró determinar
correctamente las leyes de caída de los cuerpos realizando sus
experiencias con el conducto inclinado.
«Dejando rodar la bola por un trayecto igual a un cuarto de la longitud del
conducto, apostilla Galileo, me di cuenta que el tiempo de recorrido era
exactamente igual a la mitad del necesario para rodar de un extremo del
conducto a otro... Realicé esta experiencia un centenar de veces y me
fijé en que los tramos recorridos siempre se relacionan entre sí
como los respectivos intervalos de tiempo a la segunda potencia.»
45. Dos cilindros.
Dos cilindros tienen masa y aspecto exterior iguales. Uno es de aluminio de una
sola pieza, en tanto que el otro es de corcho y con envoltura de plomo. Por
fuera ambos están cubiertos de papel que no se debe quitar. ¿De
qué modo se podría determinar, qué cilindro es sólo
de aluminio y cuál es compuesto?
El método que se ha de utilizar para resolver este problema lo sugiere
el análisis del precedente. Es notorio que lo más fácil es
distinguir los cilindros a base de sus respectivos momentos de inercia: el del
cilindro de aluminio difiere del de su gemelo compuesto, en el cual el grueso
de la masa se encuentra en la parte periférica. Por consiguiente,
serán diferentes sus velocidades de traslación al descender por
una superficie inclinada.
Según afirma la mecánica, el momento de inercia J del cilindro
homogéneo respecto a su eje longitudinal es
Para el otro cilindro, no homogéneo, el cálculo es más
complejo. En primer lugar, vamos a determinar el radio y la masa de su
núcleo de corcho. Designemos el radio incógnito por x (el de todo
el cilindro sigue denotado por R) y la altura de los cilindros por h, teniendo
en cuenta que la densidad (g/cm3) de los materiales es diferente: la del corcho
es de 0,2, la del plomo, 11,3 y la del aluminio, 2,7, respectivamente; de modo
que obtendremos la siguiente igualdad:
ésta significa que la suma de las masas de la parte de corcho y su
envoltura de plomo equivale a la masa del cilindro de aluminio. Después
de simplificar, la ecuación tendrá la forma siguiente:
11,1
x
2
= 8,6
R
2
de donde
x
2
= 0.77
R
2
A continuación nos hará falta precisamente el valor de
x
2
, por eso no extraemos la raíz.
La masa del núcleo de corcho del sólido compuesto es
Su envoltura de plomo tiene una masa igual a
Con respecto a la masa de todo el cilindro, esta magnitud constituye el 6 % de
la parte de corcho y el 94 % de la de plomo.
Ahora calculemos el momento de inercia J1 del cilindro compuesto; éste
equivale a la suma de momentos de cada una de sus partes, o sea, del cilindro
de corcho y de la capa de plomo.
El momento de inercia del cilindro de corcho, de radio
x
y masa 0,06
m
(donde
m
es la masa del cilindro de aluminio), es igual a
El momento de inercia de la envoltura cilíndrica de plomo de radios
x
y
R
y masa 0,94
m
es
Por consiguiente, el momento de inercia
J
l
del sólido compuesto será igual a
La velocidad de movimiento progresivo de los cilindros que ruedan por una
superficie, se determina del mismo modo que en el problema anterior, de dos
bolas. Para la bola homogénea tenemos la ecuación siguiente:
o bien la ecuación
de donde
Para el cilindro heterogéneo tenemos:
o bien
Si comparamos las dos velocidades
y
advertiremos que la de movimiento progresivo del cilindro compuesto es un 9%
menor que la del homogéneo. Este hecho ayuda a distinguir el cilindro de
aluminio que alcanzará el borde del plano antes que el compuesto.
Proponemos al lector examinar por su cuenta otra versión del mismo
problema, a saber, cuando el cilindro compuesto tiene un núcleo de plomo
y una envoltura de corcho. ¿Cuál de los sólidos tardará
menos tiempo en alcanzar el borde del plano?
46. Un reloj de arena colocado en una balanza.
Un reloj de arena con 5 minutos de «cuerda» se encuentra sobre un plato de una
balanza muy sensible, sin funcionar y equilibrado con pesas. ¿Qué
pasará con la balanza durante los cinco minutos siguientes si el reloj
se invierte?
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Figura 35.
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Los granos de arena que no tocan el fondo del recipiente, durante su
caída no ejercen presión sobre éste. Por eso se
podría colegir que en el transcurso de los cinco minutos mientras se
trasvasa el árido, el plato de la balanza que sostiene el reloj,
deberá tornarse más ligero y ascender. No obstante, se
observará otra cosa: el plato con el utensilio ascenderá un poco
sólo en un primer instante y acto seguido, durante los cinco minutos
siguientes, la balanza permanecerá en equilibrio, hasta el último
instante, en que el plato con el reloj descenderá un poco y el
equilibrio se restablecerá.
¿Por qué, pues, durante todo el intervalo de tiempo la balanza permanece
en equilibrio a pesar de que parte de la arena no presiona sobre el fondo de la
ampolla mientras está cayendo? En primer lugar, señalemos que
cada segundo por el cuello del reloj pasa tanta arena como alcanza su fondo.
(Si suponemos que al fondo cae mayor cantidad de arena que la que pasa por la
estrangulación, ¿de dónde se habrá tomado la de
más? Y si admitimos lo contrario, también tendremos que contestar
a la pregunta: ¿dónde se habrá metido la arena que falta?) Luego
cada segundo se vuelven «ingrávidos» tantos granos de arena cuantos caen
al fondo del vaso. A cada partícula que se vuelve «ingrávida»
mientras está cayendo, le corresponde el golpe de otra contra el fondo.
Ahora vamos a hacer el cálculo. Supongamos que un grano cae desde una
altura h. Entonces la ecuación donde g es la aceleración de
caída y t, el tiempo de caída, proporciona
En este espacio de tiempo el grano no presiona sobre el plato. La
disminución del peso de este último en el peso de un grano
durante t segundos quiere decir que sobre él ejerce su acción,
también durante t segundos, una fuerza equivalente al peso p del grano,
dirigida verticalmente hacia arriba. Su acción se mide con el impulso:
En el mismo intervalo de tiempo un grano choca contra el fondo teniendo una
velocidad
. El impulso de choque
j
1
de semejante choque equivale a la cantidad de movimiento
mv
del grano:
Es obvio que
j
=
j
1
, o sea, ambos impulsos son iguales. El plato sujeto a la acción de dos
fuerzas iguales y dirigidas en sentidos diferentes permanecerá en
equilibrio.
Sólo en un primero y último instantes del espacio de cinco
minutos se alterará el equilibrio de la balanza (si ésta es lo
suficientemente sensible). En un primer instante esto sucede porque algunos
granos de arena ya han abandonado el recipiente superior y se han vuelto
«imponderables», pero ninguno de ellos ha tenido tiempo para alcanzar el fondo
del recipiente inferior, por lo cual el plato con el reloj oscilará
hacia arriba. Al terminar el intervalo de cinco minutos, el equilibrio
volverá a violarse momentáneamente, pues todo el árido ya
habrá abandonado la ampolla superior, y no quedará arena
«ingrávida», mientras que continuarán choques contra el fondo de
su gemela, a consecuencia de lo cual el plato oscilará hacia abajo. Acto
seguido el equilibrio se restablecerá, esta vez definitivamente.
47. Leyes de mecánica explicadas mediante una caricatura.
En la figura se representa una situación que tiene «base»
mecánica. ¿Supo el autor del dibujo aprovechar las leyes de
mecánica?
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Figura 36. Leyes de mecánica en una caricatura
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He aquí una versión del famoso «problema del mono» de Lewis
Caroll (profesor de matemáticas de Oxford, autor del libro Alicia en el
país de las maravillas).
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Figura 37. El problema del mono de Lewis Caroll
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L. Caroll propuso el dibujo reproducido en la figura e hizo la pregunta
siguiente: «¿En qué sentido se desplazará el peso suspendido si
el mono comienza a trepar por la cuerda?»
La respuesta no fue unánime. Unos afirmaban que desplazándose por
la cuerda el mono no ejercería ninguna acción sobre el peso y
éste último permanecería en su lugar. Otros decían
que, al empezar a subir el mono, el peso empezaría a descender. Y
sólo la minoría de los individuos que resolvían este
problema, aseveraban que el peso comenzaría a ascender al encuentro del
animal.
ésta última es la única respuesta correcta: si alguien
empieza a subir por la cuerda, el peso no descenderá, sino que
ascenderá. Cuando se sube trepando por una cuerda sostenida mediante una
polea, la cuerda deberá desplazarse en sentido contrario, es decir,
hacia abajo (el ascenso de una persona por la escalera de cuerda sujetada al
aeróstato, ej. 21). Pero si la misma cuerda se desplaza de izquierda a
derecha, arrastrará el peso hacia arriba, o sea, este último se
elevará.
48. Dos pesas sostenidas mediante una polea.
Una polea suspendida de una balanza de resorte sostiene una cuerda con sendas
pesas, de 1 kg y 2 kg, en los extremos. ¿Qué carga marca el fiel del
dinamómetro?
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Figura 38. ¿Qué indica el fiel de la balanza?
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Por supuesto, la carga de 2 kg empezará a bajar, pero no con la
aceleración de caída libre
g
, sino con una menor. Dado que en este caso la fuerza motriz vale (2 - 1)
g
, o sea, 10 N, y la masa que ésta solicita es de 1 + 2 = 3 kg, la
aceleración del cuerpo que baja uniformemente será tres veces
menor que la de otro en caída libre:
a = 1/3
g
Además, conociendo la aceleración del cuerpo en movimiento y su
masa, es fácil calcular la fuerza
F
que lo provoca:
F = ma = mg
/3
donde
es la masa de la pesa, igual a 20 N. Por consiguiente, la pesa de 2 kg
será arrastrada hacia abajo con una fuerza de 20/3 N. Esta es la
magnitud de la fuerza de tensión de la soga y la que arrastra la pesa de
1 kg hacia arriba. Con esta misma fuerza (según la ley de
reacción) la pesa de 1 kg tensa la soga. Por ello, la polea sufre la
acción de dos fuerzas paralelas, de 20/3 N cada una. Su resultante vale
20N/3 + 20N/3 = 40N/3
de modo que la balanza de resorte indicará 40/3 N.
49. El centro de gravedad del cono.
Un tronco de cono hecho de hierro se apoya en su base mayor. Al invertir el
sólido, ¿hacia dónde se desplaza su centro de masas, hacia la
base mayor o la menor?
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Figura 39.
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La posición del centro de masas dentro del cono no cambia. En esto
consiste su propiedad: la misma sólo está sujeta a la
distribución de masas en este sólido y no cambia al variar la
posición del cuerpo respecto a la línea de aplomo.
50. Una cabina que cae.
Una persona se encuentra en la plataforma de una balanza situada en el suelo de
la cabina de un ascensor . De repente se cortan los cables que sostienen la
cabina y ésta empieza a bajar con aceleración de caída.
-
¿Qué indicará la balanza durante la caída?
-
¿Se verterá el agua contenida en una garrafa abierta que cae boca abajo?
|
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Figura 40. Las leyes físicas dentro de la cabina en caída libre
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El espacio comprendido dentro de la cabina que cae libremente, es todo un mundo
peculiar que posee sus características excepcionales. Todos los cuerpos
que se encuentran en ella, están descendiendo con la misma velocidad que
sus respectivos apoyos, mientras que los objetos suspendidos caen a la
desarrollada por sus puntos de suspensión; por esta razón, los
primeros no presionan sobre sus apoyos ni los segundos cargan sus puntos de
suspensión; es decir, todos ellos semejan cuerpos ingrávidos.
También se vuelven ingrávidos los cuerpos que se encuentran en
suspenso en este espacio: un objeto que se deja caer no caerá al suelo,
sino que permanecerá en el lugar donde fue soltado. Dicho objeto no se
acercará hacia el piso de la cabina porque ésta está
descendiendo junto con él, además, con la misma
aceleración. En suma, en el interior de la cabina en caída se
crea un medio peculiar, sin pesantez, que viene a ser un excelente laboratorio
de experimentos físicos cuyo resultado se altera notablemente por la
fuerza de la gravedad.
Esta explicación permite contestar a las preguntas formuladas al
plantear el problema.
a) El fiel de la balanza indicará cero, pues el cuerpo del pasajero no
influirá en absoluto en los resortes de este aparato.
b) El agua no se verterá de la garrafa puesta boca abajo.
Los fenómenos descritos deberán tener lugar no sólo en una
cabina que cae, sino también en una arrojada libremente hacia arriba, o
sea, en toda cabina que se mueva por inercia en el campo gravitacional. Como
todos los cuerpos caen con igual aceleración, la fuerza de la gravedad
deberá animar de idéntica aceleración la cabina y los
cuerpos situados dentro de ella; la posición de unos respecto a otros no
cambia, lo cual equivale a decir que en su interior los objetos estarán
a salvo de la gravitación.
Semejantes condiciones se crearán en la cabina de vehículos con
propulsión de cohete durante vuelos espaciales e interplanetarios que se
realizarán en el futuro: en ellas los pasajeros y los objetos se
volverán ingrávidos.
51. Trocitos de hojas de té en el agua.
Al remover el té en una taza, saque la cucharilla: verá que los
trocitos de hojas de té que estaban moviéndose circularmente por
la periferia del fondo se agruparán en su centro. ¿Por qué?
La causa por la cual los trocitos de hojas de té se agolpan junto al
centro del fondo de la taza, consiste en que éste ralentiza la
rotación de las capas inferiores de agua. Por ello, el efecto
centrífugo que tiende a alejar las partículas de líquido
del eje de rotación, es mayor en las capas superiores que en las
inferiores. Dado que los bordes de la taza son bañados más
intensamente que su parte baja, en la capa inmediata al fondo y junto al eje el
agua estará menos agitada que arriba.
Es evidente que en resumidas cuentas en la vasija surge un movimiento
rotacional dirigido desde su centro hacia los bordes en las capas superiores y
desde los bordes hacia el centro en la capa inferior. Por consiguiente, junto
al fondo debe surgir una corriente dirigida hacia el eje de la taza, que aparta
los trocitos de hojas de té de sus paredes elevándolos
simultáneamente a cierta altura por el eje de la vasija.
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Figura 41. Movimiento rotacional del agua en el meandro de un río. Del
artículo citado de A. Einstein
|
Un fenómeno similar, pero de escala mucho mayor, tiene lugar en los
tramos curvos del lecho fluvial: con arreglo a la teoría propuesta por
Albert Einstein, a este fenómeno se debe la forma sinusoidal de los
ríos (se forman los llamados meandros).
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Figura 42. Remolinos de líquido en una taza. Del artículo citado
de A. Einstein
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La figura que se inserta aquí para explicar la relación que
existe entre estos fenómenos, fue tomada del artículo de A.
Einstein Causas de la formación de meandros en los cauces de ríos
y la llamada ley de Beer (1926).
52. En un columpio.
¿Es cierto que una persona, poniéndose de pie en el columpio,
podrá aumentar la amplitud de oscilaciones moviendo el cuerpo de cierta
manera?
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Figura 43. Las leyes de la mecánica en un columpio
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Meciéndose en un columpio se puede aumentar gradualmente la amplitud de
las oscilaciones hasta la magnitud deseada moviendo correspondientemente el
cuerpo. En este caso hay que observar las condiciones siguientes:
1) una vez en el punto más alto de la trayectoria, la persona debe
flexionar un poco las piernas y permanecer en esta actitud hasta que las
cuerdas del artefacto pasen por la línea de aplomo, o sea, por el punto
inferior de la trayectoria;
2) al pasar por este último, debe erguirse y mantener esta postura hasta
alcanzar el punto superior.
Es decir, debe descender flexionando un poco las piernas y ascender
poniéndose derecha, realizando estos movimientos en una
oscilación del artefacto.
La conveniencia mecánica de esta maniobra deriva del hecho de que el
columpio es un péndulo físico cuya longitud vale la distancia del
punto de suspensión al centro en masas de la carga que se mece. Cuando
nos ponemos de cuclillas, baja el centro de masas de la carga en movimiento;
cuando nos enderezamos, su posición se eleva. Por ello la longitud del
péndulo aumenta y disminuye alternativamente variando dos veces en una
oscilación.
Veamos, cómo debería moverse semejante péndulo de longitud
variable.
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Figura 44. Movimiento directo del columpio
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Supongamos que el péndulo AB se acorta hasta AC' al ocupar la
posición vertical AB' (arriba). Como su peso baja en una magnitud DB',
el mismo acumula cierta reserva de energía cinética que debe, en
el tramo siguiente de la trayectoria, elevarlo a una altura igual. Mientras el
peso sube del punto B' a C', esta reserva no disminuye, pues el trabajo
invertido en la elevación no fue realizado a expensas de la
energía acumulada. Por esta razón, el peso debe elevarse del
punto C' en una magnitud C'H, iguala B'D, cuando el hilo se desvía a la
posición A C. Es notorio que el nuevo ángulo b de
desviación del hilo del péndulo debe superar el inicial a:
DB' = AB' - 4D = AB (1 - cos a),
HC' - AC' - AH = AC (1 - cos b)
Dado que DB' = HC',
AB (1- cos a) = AC (1- cos b)
y, por consiguiente,
AC / AB = (1- cos a) / (1- cos b)
Transformando las expresiones 1 - cos a y 1 - cos b obtenemos la
expresión siguiente:
Pero en nuestro caso AC es menor que AB, por lo cual
Como ambos ángulos son agudos, entonces a < b. De modo que el hilo
del péndulo (y la cuerda del columpio) debe desviarse de la
posición vertical en una magnitud mayor que la vez anterior. Este efecto
se observa cuando una persona, meciéndose en el columpio, se yergue
mientras la tabla asciende.
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Figura 45. Movimiento inverso del columpio
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Ahora vamos a analizar el movimiento inverso del columpio, o sea, el trayecto
del peso desde el punto extremo superior hasta su posición inferior,
teniendo en cuenta que en este caso la longitud del péndulo aumenta: el
peso desciende del punto C al G. Cuando el péndulo se desvía de
la posición AG y pasa a ocupar la posición AG', el peso, que
desciende en HG', acumula cierta reserva de energía potencial, la cual
deberá elevarlo seguidamente a la misma altura en la parte restante de
la trayectoria. Pero pasando a la posición AG' el peso se eleva de G' a
K, por tanto, acto seguido, el hilo se desviará a un ángulo c,
mayor que b, por la causa que hemos examinado anteriormente. Así pues,
c > b > a
Cuando se aplica el procedimiento descrito, el ángulo de
desviación del hilo del péndulo y, por tanto, de las cuerdas del
columpio, aumenta en cada oscilación y puede elevarse paulatinamente
hasta la magnitud que se desee.
Realizando esta maniobra a la inversa, se puede frenar el movimiento del
columpio y aun detenerlo.
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Figura 46. Modelo de columpio. Tomado del curso de Física Teórica
de A. Einstein
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En su obra Física teórica A. Eijenvald describe un experimento
bastante sencillo que permite comprobar este hecho sin valerse del columpio.
Para ello hay que «suspender una carga m de un hilo que pasa por un anillo fijo
O. El extremo a puede desplazarse a ambos lados cambiando periódicamente
la longitud del péndulo OM. Si el extremo a se mueve con una frecuencia
dos veces mayor que la de oscilaciones del péndulo, eligiendo
adecuadamente la fase de desplazamiento se puede lograr que el dispositivo se
balancee con la amplitud requerida».
53. La atracción entre los objetos terrestres y los cuerpos celestes.
La masa de los cuerpos celestes multiplica muchas veces la de los objetos
terrestres. Además, las distancias entre ellos son un sinfín de
veces mayores que las que separan los cuerpos terrestres. Como la fuerza de
atracción es directamente proporcional al producto de sus masas, pero es
inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos ¿por
qué, pues, no advertimos la atracción recíproca de los
cuerpos terrestres? Y ¿por qué ésta no es tan notoria en el
Universo? Explíquelo
.
Indudablemente, las enormes distancias que separan los cuerpos celestes
deberían atenuar su atracción recíproca. Pero si las
distancias espaciales son enormes, las masas de los cuerpos celestes son
increíbles. Solemos subestimarlas, mientras que los cuerpos celestes de
tamaño de satélites de Marte o asteroides «pequeños»
poseen masas inverosímiles.
El asteroide más «chico» de los que se conocen, tiene un volumen de 10 a
15 km3. Cuesta trabajo suponer, aunque sea aproximadamente, qué masa
tendrá 1 km
3
de sustancia de la misma densidad que el agua. Hagamos el cálculo. Un
kilómetro cúbico equivale a (10 )
15
cm
3
; semejante cantidad de agua tiene una masa de 10
15
g, es decir, de 10
9
t.
¡Mil millones de toneladas! Mas, en realidad los cuerpos celestes constan de
cientos o miles de millones de kilómetros cúbicos de materia que
a veces es mucho más densa que el agua.
La fuerza de atracción que depende del producto de masas tan colosales
no se atenúa hasta valores ínfimos por las enormes distancias que
median de unos cuerpos a otros. La Tierra y la Luna se atraen con una fuerza de
2 * 10
20
N, en tanto que dos personas que están alejadas a 1 m una de otra lo
hacen con una fuerza de 3
´
10
-7
N, y dos navíos de línea que distan 1 km uno de otro, con una
fuerza de 0,04 N .
|
|
Figura 47. Dos buques de línea de 20.000 t cada uno, dispuestos a una
distancia de 1 km uno de otro, se atraen con una fuerza de 0.04 N
|
Por cierto, semejantes fuerzas son incapaces de vencer la resistencia de los
pies de una persona contra el apoyo ni la que el agua opone al avance del buque.
Por eso, a consecuencia de la gravitación se atraen mutuamente los
astros y los mundos, lo cual no se advierte en la interacción de los
cuerpos que se hallan en la superficie terrestre.
54. La dirección de la plomada.
Se considera que todas las plomadas situadas cerca de la superficie terrestre
están dirigidas hacia el centro del Globo (si se desprecia la
desviación poco considerable provocada por la rotación del
planeta). Consta que los cuerpos terrestres son atraídos no solo por la
Tierra, sino también por la Luna. Por eso, al parecer, los cuerpos no
deberían caer hacia el centro del Globo, sino hacia el centro
común de masas del planeta y su satélite. Dicho centro
común de masas no coincide con el centro geométrico del globo
terráqueo, sino que dista de él a 4800 km.
En efecto, la masa de la Luna es 80 veces menor que la de la Tierra; por
consiguiente, el centro común de masas está 80 veces más
próximo al centro de la Tierra que al de su satélite natural. La
distancia entre los centros de ambos cuerpos equivale a 60 radios terrestres,
por ende, su centro común de masas dista del centro del Globo tres
cuartos del radio terrestre.
Si esto es cierto, la dirección de las plomadas en el globo
terráqueo debe desviarse de la dirección hacia el centro de la
Tierra. ¿Por qué, pues, en realidad no se observan tales desviaciones?
|
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Figura 48. ¿Hacia qué punto deben caer los cuerpos situados en la
superficie terrestre?
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El razonamiento expuesto al comienzo del problema es erróneo, aunque el
error no salta a la vista. No obstante, se descubre fácilmente si lo
dicho acerca de la Tierra y la Luna se refiere al Sol y la Tierra. En tal caso
se razonaría de la manera siguiente.
Los cuerpos terrestres son atraídos no sólo por la Tierra, sino
también por el Sol, y deberían caer hacia el centro común
de masas de estos dos cuerpos. Dicho punto está localizado dentro del
Astro Rey (pues la masa de este último multiplica por 300.000 la de
nuestro planeta, mientras que la distancia entre sus centros es unas doscientas
veces mayor que el radio solar). Por lo tanto, ¡resulta que todas las plomadas
que hay en el globo terráqueo deberían estar dirigidas hacia...
el Sol!
La absurdidad manifiesta de semejante conclusión facilita la
búsqueda del error que se deslizó en los razonamientos. Consta
que el Sol atrae todos los cuerpos terrestres y, claro está,
también atrae todo el Globo. Las aceleraciones que el Sol comunica a
cada gramo de sustancia del planeta y a cada gramo de materia de todo cuerpo
situado en la superficie de este último, son iguales. La Tierra y los
objetos que se encuentran en ella, bajo la atracción solar, deben
desplazarse de manera idéntica hacia el Astro Rey; en otras palabras,
deben permanecer en reposo relativo. De este hecho se deduce que la
atracción ejercida por el Sol no puede influir en la caída de los
cuerpos terrestres: ellos deberán precipitarse a la Tierra como si el
Sol no los atrajera.
Lo dicho también se refiere al sistema Tierra-Luna. No sólo en el
sentido de que los cuerpos lunares no deben caer a la Tierra, sino
también en el sentido de que todos los cuerpos terrestres deben
precipitarse al centro del planeta, como si el satélite no los atrajera.
Por cierto, este último obliga a todos los cuerpos terrestres a
desplazarse hacia él, mas, al mismo tiempo todo el globo terrestre
experimenta atracción de la misma magnitud. Por ello, la
atracción lunar no puede influir de modo alguno sobre la caída de
los cuerpos hacia la Tierra: ésta y los cuerpos situados en ella se
atraen mutuamente como si la Luna no existiera.
(Cabe señalar que el error que se cometió al razonar, es uno de
los más frecuentes y lleva aparejada toda una serie de conclusiones
equivocadas.)
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