Capítulo 26
SIN REGLA GRADUADA
Medición del camino por pasos
Una regla graduada o una cinta del camino métrica no siempre se tiene a
mano, por los pasos conviene por eso saber pasar sin ellas aunque sea
aproximadamente. Las distancias más o menos largas, como, por ejemplo,
las que se recorren durante las excursiones, lo más fácil es
medirlas por pasos. Para esto hay que saber la longitud de sus pasos y saber
contarlos. Está claro que los pasos no son siempre iguales: podemos
andar con pasos cortos y podemos también, si queremos, andar con pasos
largos. Pero de ordinario andamos con pasos de longitud aproximadamente igual,
y conociendo su longitud media, pueden medirse las distancias por pasos sin
cometer gran error.
Para conocer la longitud del paso medio hay que medir la longitud de muchos
pasos juntos y de aquí calcular la longitud de uno. Para esto, como es
natural, no puede prescindirse de una cinta métrica o de un
cordón.
Tienda la cinta en un sitio liso y mida una distancia de 20 m. Trace esta
línea sobre el terreno y quite la cinta. Ahora recorra esta línea
andando normalmente y cuente el número de pasos que da. Puede ocurrir
que su paso no entre un número entero de veces en la longitud medida. En
este caso, si el resto del camino es menor que la mitad de la longitud de un
paso, se puede despreciar; si es mayor que la mitad de dicha longitud, el resto
se considera como un paso entero. Dividiendo la longitud total, 20 m, por el
número de pasos, se obtiene la longitud media de un paso. Este
número debe recordarse para, en caso de necesidad, emplearlo en las
mediciones.
Para no equivocarse al contar los pasos, sobre iodo en las distancias largas,
se puede proceder del modo siguiente. Los pasos se cuentan solamente hasta 10;
al llegar a este número se encoge un dedo de la mano izquierda. Guando
todos los dedos de la mano izquierda ya se han encogido, es decir, cuando se ha
recorrido 50 pasos, se encoge un dedo de la mano derecha. Así se pueden
contar hasta 250 pasos, después de lo cual se empieza de nuevo, teniendo
cuidado de recordar cuantas veces se encogieron todos los dedos de la mano
derecha. Si, por ejemplo, después de recorrer cierta distancia ha
encogido usted dos veces todos los dedos de la mano derecha y al final del
camino tiene usted tres dedos encogidos en la mano derecha y cuatro en la
izquierda, habrá dado usted 2 * 250 + 3 x 350 + 4 ; x 10 = 690 pasos.
A esto hay que añadir los pasos que dio después de encoger por
última vez un dedo de la mano izquierda.
Aquí conviene dar a conocer la antigua regla siguiente: la longitud del
paso medio de una persona adulta es igual a la mitad de la distancia que hay
desde el suelo hasta sus ojos.
Otra antigua regla práctica se refiere a la velocidad con que se anda:
una persona recorre en una hora tantos kilómetros como pasos da en 3
segundos. Es fácil demostrar que esta regla sólo es cierta para
una longitud determinada del paso, que además resulta ser bastante
largo. En efecto: llamemos x m a la longitud del paso y n al número de
pasos que se dan en 3 segundos. En este caso el peatón recorrerá
en 3 segundos nx m y en una hora (3600 segundos), 1200 nx m, ó 1,2 nx
km. Para que este camino recorrido sea igual al número de pasos dados en
3 segundos, deberá existir la igualdad: 1,2 nx = n, ó 1,2 x = 1.
De donde x = 0,83 m.
Si es cierta la regla anterior acerca de la dependencia entre la longitud del
paso y la estatura de la persona la segunda regla, que acabamos de considerar,
se justifica únicamente para las personas de estatura mediana, es decir,
de cerca de 175 cm.
Una escala viva
Para medir objetos de magnitudes medianas, si no se tienen a mano un metro o
una cinta métrica, se puede hacer lo siguiente. Hay que tensar una
cuerda o medir con un palo, la distancia desde el extremo de un brazo
extendido horizontalmente hasta el hombro opuesto (figura 319), en un hombre
adulto esto es aproximadamente igual a la longitud de un metro. Otro
procedimiento de obtener la longitud aproximada del metro consiste en tomar
sobre una línea recta seis «cuartas», es decir, seis distancias entre
los extremos de los dedos pulgar e índice abiertos lo más posible
(figura 320, a).
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Figura 319
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Esta última indicación nos conduce al arte de medir a «mano
limpia»; para esto sólo es necesario medir previamente los elementos de
nuestra propia mano y recordar bien los resultados de estas mediciones.
¿Qué hay que medir en la mano? En primer lugar, la anchura de la palma,
como muestra la figura 320, b.
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Figura 320
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En un hombre adulto esta magnitud es igual a 10 cm, la suya puede ser menor, y
usted debe saber en cuánto es menor precisamente. Después debe
medir la distancia entre las puntas de sus dedos corazón e índice
cuando están separados lo más posible (figura 320, c).
También conviene saber la longitud de su dedo índice, desde la
base del dedo pulgar, como se indica en la figura 320, d. Y, finalmente, mida
la distancia que hay entre los extremos de su dedo pulgar y meñique
cuando están lo más abiertos que sea posible, como en la figura
320, e.
Utilizando esta «escala viva» podrá usted medir aproximadamente objetos
pequeños.
Mediciones con monedas
Un buen servicio pueden prestar las monedas de cuño moderno. Son pocos
los que saben que el diámetro de la moneda de una copeika es igual a 1
1/2 cm y que el de la de cinco copeikas es 2 1/2 cm, de modo que puestas una al
lado de otra estas dos monedas miden 4 cm (figura 321).
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Figura 321
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Por lo tanto, si tiene usted varias monedas de cobre podrá medir con
suficiente precisión las siguientes longitudes:
Con la moneda de:
1 copeika
5 copeikas
2 monedas de 1 copeika
1 moneda de 5 y
1 de 1 copeika 2 monedas de 5 copeikas etc.
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1 1/2 cm
2 1/2 cm
3 cm
4 cm
5 cm
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Si del diámetro de una moneda de 5 copeikas se resta el de una moneda de
1 copeika, se obtiene exactamente 1 cm.
Si no tiene usted monedas de 5 ni de 1 copeika, sino solamente de 2 y de 3
copeikas, también éstas pueden sacarle de un apuro si recuerda
con seguridad que estas dos monedas puestas una al lado de la otra miden 4 cm.
Doblando por la mitad una tira de papel de 4 cm de largo y volviéndola
luego a doblar otra vez por la mitad, tendrá usted una cinta de 4 cm
graduada en cm.
Como puede ver, con cierta preparación y un poco de ingenio pueden
hacerse mediciones útiles en la práctica sin necesidad de regla
graduada.
A esto puede añadirse que las monedas de cobre (bronce) pueden servir
también de pesas en caso de necesidad. Las monedas nuevas (sin
desgastar) de cobre pesan tantos gramos como valor en copeikas tienen, es
decir, la moneda de 1 copeika pesa 1 gr, la de 2 copeikas, 2 gr y así
sucesivamente. El peso de las monedas usadas se diferencia de un modo
insignificante de estas normas. Como de ordinario no suelen tenerse a mano
pesas pequeñas de 1-10 gr, el conocimiento de las relaciones que
acabamos de mencionar puede ser de gran utilidad.
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